Robert Kirkman en Marvel: del amor al odio

En 2008, mientras los aficionados Marvel estaban intentando adivinar qué héroes y villanos de la editorial eran skrulls y mientras la Crisis Final de Grant Morrison acumulaba retrasos (y cabreos) mes tras mes, Robert Kirkman concluía su etapa en Marvel, sin ningún gran éxito de crítica ni ventas en su haber, pero si con un saco cargado de reproches a Joe Quesada en particular y Marvel Comics en general. El creador de los Muertos Vivientes o Invencible se sintió maltratado en su etapa de cinco años (2004-2008) en la Casa de las Ideas y así lo hizo saber a todo quien estuviera dispuesto a escucharle. Su primer movimiento consistió en publicar un manifiesto en contra de las “Dos Grandes”, sus prácticas y el monopolio que tenían en el mercado, apelando a los autores a no trabajar en Marvel o DC y centrar sus esfuerzos en el creator-owned. Aquel manifiesto intentaba de imitar al que había redactado Warren Ellis (“El manifiesto del viejo bastardo”) en los albores del siglo XXI, aunque con menos impacto y más bilis que el del creador de Planetary o Authority. Quedaban todavía dos años para que The Walking Dead llegara a la pequeña pantalla y varios más (unos cuatro) para que la Image Comics de Eric Stephenson se reconvirtiera en el faro de luz del creator-owned en la industria, pero Kirkman lo tenía claro. Si hacías comic independiente, no podías colaborar en Marvel. Aunque él llevase cinco años haciéndolo y buena parte de su fama viniese por el escaparate que le había concedido Marvel. Es decir, un claro ejemplo de “consejos vendo y para mí no tengo”. Para más inri, pocas horas después de publicar este manifiesto, Kirkman lo borraba de su canal, aunque ya era tarde y aquellas palabras resonaban a lo largo y ancho de la blogosfera comiquera. El manifiesto decía:

Paso Uno: Los creadores top quieren hacer trabajos creator-owned y darle una oportunidad a eso. Claramente, me encantaría que eso pasase en Image, pero que pase dónde y cómo sea. Si tú quieres hacerlo, das un paso adelante y lo haces. Cuanta más gente lo haga, más fácil será hacerlo. Los creadores son muy importantes para el fándom actual. Si se hace bien, podrías atraer a un gran número de fans a cosas que hagas tú. Depende de ti desenchufar el micro y hacer solo cosas creator-owned. Si tú les das la opción a escoger entre Spider-Man y cosas creator-owned… Siempre escogerán Spider-Man porque es algo que ha resistido el paso del tiempo frente a algo nuevo. Algo nuevo tiene que ser la única opción.

Paso Dos: Si esto termina resultando en un éxodo masivo de creadores dejando Marvel y DC, no os asustéis, chicos. Me gustan sus cómics tanto como a todo el mundo. Nadie quiere herir a nadie en el proceso. Miradlo como si fuese una oportunidad. Este el momento para que Marvel y DC den un golpe de efecto y hagan los cómics viables para toda una nueva generación. Menos continuidad, historias más accesibles, sin que sean para niños, pero adecuadas para ellos. Cómics que apelarían a todos aquellos que leen cómic toda su vida, pero también a los potenciales lectores con edad media de trece años. Hay una riqueza de creadores talentosos que todavía no han llegado al nivel en el que pueden vender cómics por su cuenta. Pueden hacer trabajos buenísimos para las compañías y se contentan con hacerlo.

Dónde podría conducirnos: a una industria del cómic con un mayor número de cómics originales. Así que hay más ideas nuevas, más cómics creator-owned por autores totalmente increíbles que venden toneladas de cómics. Esos cómics son maduros y complejos y apelan a un público que se va haciendo mayor, entre el que me encuentro. Son los que mantienen con vida al negocio. Y también hemos revitalizado a Marvel y DC, que están vendiendo cómics a un público mucho más extenso. Y este público, a medida que se hace mayor, en algún punto, podrían centrar su interés en trabajos creator-owned. Así que todos contentos.

No estoy diciendo que esto vaya a ser así de simple. Estoy diciendo que esto “podría” funcionar y que hay suficientes personas inteligentes trabajando en haciendo cómics actualmente con lo que podría pasar. El problema, tal y como yo lo veo, es que Marvel y DC tienen muchísimo éxito y que “nos” tienen. Estamos todos muy contentos con los cómics que están produciendo… Casi todos son muy buenos. Pero, a medida que cumplimos años, nos morimos. No vamos a estar aquí para siempre. Así que, si los cómics continúan cumpliendo años con nosotros, morirán con nosotros y eso no es algo que, creo, ninguno de nosotros quiere que pase.

Así que espero que mi mensaje esté claro. Así que, uh, ¡disparad! Soy todo oídos.”

¿Por qué publicó este video? ¿Y por qué lo borró inmediatamente después? ¿Estaba justificado el enfado o era una rabieta sin motivo? Esas respuestas solo se pueden encontrar analizando la etapa marvelita del guionista de Kentucky. Un lustro digno de análisis, pero lleno de espejismos, favores exclusivos, y un amor tan intenso y fugaz como doloridos quedaron posteriormente los corazones de los involucrados. Una etapa que analizamos a continuación, viajando hasta un ya muy lejano 2004.

Origen Secreto

En febrero de 2004, Marvel Comics publicaba el especial Epic Antologhy, con un relato corto protagonizado por el semi-olvidado Sleepwalker, con guión de Kirkman y dibujo de Khary Randolph. Con este especial, la Casa de las Ideas echaba el lazo a uno de los guionistas promesa del mercado independiente. La serie Invencible (mucho más popular que Los Muertos Vivientes en sus inicios) apenas llegaba a su número catorce y Kirkman ya estaba publicando en Marvel, por lo que es obvio intuir que el fichaje se había producido cuando Invencible apenas había llegado a las diez entregas. Punto a favor del cazatalentos de Marvel que fichó a un Kirkman que se moría de ganas por debutar en la Marvel Comics que el entusiasmó en su infancia. “Los cómics que más disfruté en mi infancia fueron los de Spiderman de David Michelinie y Erik Larsen, con aquel Tri-Centinela, el Capitán Universo… Aquellos comics, de aventura pura y muchas subtramas manejadas en paralelo, me marcaron como lector y quién sabe si como guionista”, admitía un ilusionado Kirkman en aquellos años. Pronto le llegarían más encargos breves (una historia corta en X-Men: Unlimited, otra en Spider-Man Unlimited…), una primera miniserie (protagonizada por Júbilo, con dibujo de Derec Donovan) y es de suponer que Kirkman se frotaba las manos con su futuro inminente en Marvel.

Sin embargo, aquello no iba a ser tan fácil. Y es que, por muy todopoderosa que nos parezca la imagen del Rey Midas del comic USA hoy en día, por aquel 2004 era todavía un joven escritor que tenía que competir con la mejor plantilla de Marvel del siglo actual. Un Brian Michael Bendis a punto de iniciar su etapa en Nuevos Vengadores y navegando viento en popa a toda vela en su Ultimate Spiderman, un Ed Brubaker recién salido (enfadado) de DC Comics con ganas de comerse el mundo y asombrar a todos con su Capitán América o su Daredevil, un Mark Millar en estado de gracia tanto en el universo Ultimate como en el tradicional, nada más y nada menos que Joss Whedon sustituyendo a Grant Morrison en la Patrulla-X, Mark Waid firmando su excelente final de etapa en Los Cuatro Fantásticos… Estrellas consagradas en el cénit de su inspiración y una Marvel que se dirigía de cabeza a su Guerra Civil. ¿Qué hueco podía haber para ese joven Kirkman que se postulaba, mes tras mes, como posible sustituto de Bendis en Ultimate Spidermanen caso de que algún día se canse de escribirlo”? Spoiler: no se cansó.

 

Inciso: vamos a recordar un pequeño ejercicio visual que aparecía en la siempre recomendable sección de correo de Invencible, en su número 24. Allí Kirkman añadía una foto de un adolescente con pelo y sonrisa de oreja a oreja que ejercía su niñero de Kirkman en su Cleveland natal. Sí, lectores. Lo habéis identificado bien. Este chaval y futuro guionista estrella de la industria del cómic en el siglo XXI era Bendis, que pasaba sus tardes haciendo de niñero de Kirkman, once años menor que él. Su amistad perdura a día de hoy y ambos han prologado cómics del resto y viceversa. ¿No es fascinante?

Regresando al 2004, lo cierto es que la realidad fue dura para Kirkman. No había hueco para él en las grandes series de la editorial, así que hubo que diseñarle algunos proyectos donde pudiera explayarse a gusto. Entre ellos destacaban varios especiales bajo el paraguas el evento Marvel Knights 2009, una miniserie de los enemigos de Los Cuatro Fantásticos que no interesó a nadie y, su obra más longeva en la Casa de las Ideas: Marvel Team-Up. Acogido por el editor Tom Brevoort (único editor Marvel a quien Kirkman aún dedica piropos, más de una década después) y acompañado de un Scott Kollins recién llegado de colaborar con Geoff Johns en Flash para DC Comics, Kirkman tenía carta blanca para recuperar esta cabecera clásica (1972-1985) con un tercer volumen que se extendería por 25 números. Allí Kirkman explotó esas cualidades que le han hecho famoso: mucho humor, referencias metas y muchas subtramas en paralelo cocinadas a fuego lento. A pesar de tener que jugar atado a la continuidad, la elección de los personajes y de los villanos era cosa de Kirkman, que durante el primer año apostó sobre todo por team-ups potentes y clásicos (Spiderman/Lobezno, Spiderman/Caballero Luna, Hulk/Iron Man, Cuatro Fantásticos/Doctor Extraño) dentro de una historia rio, con poco margen para “combos” y team-ups randoms, curiosos y poco vistos. Pero sin lugar a dudas, esta etapa adolece de dos fallos que penalizan su recuerdo: su obsesión por demostrar que sabía escribir bien a Spiderman cada dos por tres y, sobre todo, el fracaso a la hora de crear unos villanos a la altura de la serie: Titannus y el Iron Man maligno fueron fácilmente olvidables por el fándom y si por algo se recuerda realmente esta etapa de Marvel Team-Up es por su número #14. En él Spiderman hacía team-up con Invencible, el propio personaje de creación propia de Kirkman que se dejaba caer por el Universo Marvel (con una explicación totalmente lógica en su serie regular) para ser expuesto ante una audiencia que impulsó las ventas de la serie de Image Comics y su presencia en la iconografía comiquera.

Este fue un impresionante favor, nunca antes (ni después) visto en Marvel Comics. Una concesión a un Kirkman sin la que es imposible analizar su etapa en Marvel. ¿Cómo puede ser que le hicieran tamaño favor, pero luego le mantuvieran en series de bajo perfil durante años sin darle ninguna golosina? Y aquí el lector de este artículo dirá: “Hombre, pero le dieron las riendas de los Marvel Zombies, un éxito de crítica y ventas de aquellos años”. Sí. Pero no. Eso es lo que podría pensarse en un primer momento, pero la realidad fue otra, y es que Marvel asignó a Kirkman los Marvel Zombies pero como segundo plato. Refresquemos el contexto: para promocionar la etapa de Mark Millar en solitario de Ultimate Cuatro Fantásticos, Joe Quesada se fue de gira promocional por todos los medios especializados anunciando a quien quisiera escucharle que iban a “cruzar por primera vez el Universo Marvel tradicional y el Universo Ultimate, aunque habíamos dicho que nunca lo íbamos a hacer”. Aquello, a posteriori, se demostró que era mentira y aquellos Cuatro Fantásticos que aparecían en la serie Ultimate no correspondían a los del Universo 616, sino a una Tierra paralela made in Millar donde los zombies lo devoraban todo. Aquello fue un pelotazo, pese al dibujo de Greg Land, y Quesada tardó poco en dar luz verde a varias miniseries que profundizasen en ese mundo. Pero Mark Millar no quería saber nada del tema, porque estaba muy ocupado con su Marvel Knights: Spiderman, su Lobezno: Enemigo del Estado o el segundo volumen de Los Ultimates. Así que había que buscar un sustituto, y no se rompieron mucho la cabeza. ¿Quién escribía otra serie de zombies en la actualidad? Pues ese. Y sin miedo a encasillarse, Kirkman dijo que sí a otra serie con “Marvel” en el título y con carta blanca para usar a los personajes que quisiera.

Aquel 2006 debutaba Marvel Zombies, con el espectacular dibujo de Sean Phillips. Pero no era el único proyecto de Kirkman, a mitad de su etapa en Marvel (aunque eso es algo que él no sabía todavía), que iba a empezar el guionista como “segundo plato”. Por aquel entonces, mes sí, mes también, en la revista Wizard y en media blogosfera era habitual leer que Bryan Singer estaba interesado en escribir Ultimate X-Men. El director de las dos primeras películas de los X-Men quería hacer sus pinitos en el mundo del cómic, lo cual encajaba a la perfección con los fichajes que se estilaban en la Marvel de aquellos años, donde Quesada convencía a Joss Whedon, Damon Lindelof, Orson Scott-Card y compañía para participar en la editorial. Sin embargo, Singer estaba acabando la producción de Superman Returns e iba a “necesitar un par de meses más” antes de dedicar tiempo a Ultimate X-Men. Y así, tras algunos números de Brian K. Vaughan y Stuart Immonen, Marvel eligió a Kirkman para “hacer tiempo” hasta la llegada de Singer con un arco argumental de tres números, donde las hormonas estaban muy presentes en la Escuela Xavier y donde debutaban la shi’ar Lilandra y un nuevo miembro de la Patrulla-X sin equivalente en el universo Marvel tradicional (Magician) que pasó sin pena ni gloria. Pero Singer iba a “necesitar un par de meses más” de nuevo. Y de nuevo concedieron a Kirkman un mini-arco argumental de tres números. ¿Tres meses después? Se repetía la historia. Nuevo retraso de Singer, que ya mosqueaba a los fans, y nuevo arco argumental de relleno de Kirkman, con el debut del Cable y Bishop Ultimate. Una fiesta. Un año después, quedaba claro que Singer no iba a escribir ni una sola página y, sin quererlo, Kirkman se convirtió automáticamente en el guionista regular de la serie, en pleno 2007 y cuando toda la atención de la editorial y de los lectores había virado del Universo Ultimate al Universo tradicional, con su Dinastía de M y su Civil War superheroica. Kirkman intentó llamar la atención matando tantos mutantes en Ultimate X-Men como pudo e introduciendo a Onslaught. Lo que en otro momento hubiera provocado infartos, aquí provocó indiferencia.

Todo llegó a un punto en el que Marvel no promocionaba mis series. Como mis títulos eran series de segunda fila y ellos tenían un límite para gastar en marketing, no hablaban de mí. Solo tenía sentido promocionar las series que iban a dar beneficio. Y ahí me di cuenta de una cosa sobre mi futuro, o más bien, ausencia de él, en Marvel”, comentaba Kirkman. “Quieren que escriba series para ellos, ¿pero luego no quieren venderlos? No lo entiendo. Vengo de Image Comics, donde se puede hacer de todo y promocionar todo, pero ellos no pueden”, expresaba Kirkman poco después de su salida. “Yo iba a Marvel y les decía todas las cosas que estaba dispuesto a hacer, encantado de la vida. Pero ninguna les encajaba. Yo creo que lo interpretaban como arrogancia, como si les estuviera diciendo que yo era mejor que yo ellos. Pero en realidad es que yo adoraba sus personajes. Una reflexión bastante aproximada a la interpretación que se puede hacer de sus “años Marvel”.

En aquellos años se sitúa también su gran polémica con Joe Quesada, a raíz de un crossover entre los títulos Ultimate, en el camino a Ultimatum. Kirkman lo explicaba de la siguiente manera. “Si vas a hacer un gran crossover que se va a recopilar de forma independiente, no conviene avanzar mucho la trama de la colección para que quien solo se compre esos tomos por separado no sienta que falta nada. Y así se lo hice saber a la editorial, pero Joe Quesada me escribió un email lleno de ira. Me decía que dejase de preocuparme por los royalties y lo hiciera más por la trama, y que daba igual donde fueran a recopilarse esos cómics y a quién le correspondería cada royaltie”. Aquello molestó soberanamente a Kirkman, que estaba ganando mucho más dinero de sus Invencibles y The Walking Dead y aceptaba trabajar en Marvel no por el dinero sino por la diversión. “Fui tratado como una mierda y todo por poner un extra de cariño en cada serie. Creo que en el fondo estaban resentidos porque yo no les necesitaba”. Y es habitual que ponga de ejemplo como a sus compañeros Dan Abnett y Andy Lanning les sacaron de los Guardianes de la Galaxia para poner a Bendis, después de que ellos fueran los responsables de convertir a unos semi-desconocidos en una franquicia multi-millonaria.

Pronto Kirkman se empezó a dar cuenta de la realidad y de todos los palos en las ruedas que desde la planta alta procuraban ponerle. Muy atrás en el tiempo quedaba ya cuando le permitieron incluir a su Invencible en un cómic Marvel. Si tenía una oportunidad de brillar, no iba a poder ser en el Universo Ultimate. Ni tampoco en el universo tradicional con una serie de primer nivel. Tenía que hacerlo en el tradicional y completamente por su cuenta, y así lo iba a intentar, aprovechando la inercia de Civil War y creando un personaje nuevo para la ocasión. El tercer Hombre Hormiga de Marvel Comics: Eric O’Grady (The Irremedable Ant-Man). Este personaje sería el gran (y único) legado de Kirkman en Marvel, aunque autores posteriores han utilizado a O’Grady de una forma bastante distinta a la de sus creadores (el propio Kirkman y Phil Hester). Doce números entre 2006 y 2007, dos de los cuales estuvieron dibujados nada más y nada menos que por Cory Walker, co-creador de Invencible, que dibujó un par de números intermedios. Un personaje arrogante, gamberro, descarado y amoral que iba a moverse bien en la categoría de anti-héroe (a falta de definición mejor) que cuajó bien entre el público. Aunque, sin embargo, ese público fue muy escaso. Apenas 30,000 lectores en su debut (octubre de 2006) y ya fuera del Top 100 y debajo de las 20,000 copias mensuales en su tercera entrega. Que la serie llegase al número 12 en los años de la mejor Marvel del siglo fue todo un milagro y una concesión de Tom Brevoort.

La portada del último número, con O’Grady entrando en un Limbo de personajes que recordaba al del Animal Man de Grant Morrison. Personajes como Paladín, Rana Saltarina, Tigre Blanco, Dazzler, Darkhawk, Sleepwalker o Sharon Ventura atrapaban en sus garras al tercer Hombre Hormiga para arrastrarle al cajón del olvido Marvel, mientras O’Grady gritaba en tres globos de bocadillo: “¿Qué? ¿Cancelado? ¡No, nunca seré como vosotros! ¡Nunca!”. Y esas líneas de diálogo fueron la gota que colmó el vaso, porque demostraron a Kirkman que él y el modus operandi de La Casa de las Ideas nunca iban a poder encajar.Mi editor en la serie (nota del editor: fue Aubrey Sitterson) escribió expresamente esas frases sin consultarme. Cuando Phil Hester y yo diseñamos la portada, iba a ser muda y no esperaba que fueran a añadir unas frases, y menos aún esas frases tan cutres. Si querían incluir unas frases, al menos podrían haberme consultado y yo habría intentado escribir algo más digno para el final de la serie, pero ni siquiera lo hicieron. Muchas de mis portadas de Invencible llevan diálogos y es algo que me gusta, pero no entiendo por qué funcionaron así en Marvel”, recordaba años después Kirkman, todavía con amargor. A buen seguro, en este punto del relato, el lector va empezando (o acabando) de entender la rabia y el enfado de Kirkman a la hora de crear el manifiesto que se incluía al principio.

Así pues, aunque quedaban por publicarse algunos proyectos previamente escritos (el final de Ultimate X-Men, The Destroyer)., en verano de 2008 Kirkman salió de Marvel. Como represalia, la Casa de las Ideas de Joe Quesada canceló una miniserie de Killraven ya escrita por Robert Kirkman y con dibujo de Rob Liefeld. Con el paso de los años, el estado real del proyecto de esta miniserie ha alcanzado un nivel de misterio solo propio de los involucrados (Quesada, Kirkman, Liefeld… vaya tres). Algunos informes apuntan a que no hay ni una sola página dibujada (lo cual es mentira directamente, ya que son muchas las que se pueden encontrar en la web) mientras que otro grupo, encabezado por Liefeld, sostiene que el proyecto está 100% concluido y que si Marvel no lo publica es por despecho y por venganza. Kirkman y Liefeld, a quien el primero denomina “el Jack Kirby de nuestro tiempo”, colaboraron posteriormente en varios proyectos de creación propia (The Infinite, etc) y gustan de hacer un team-up para criticar a Marvel siempre que es posible. Sea como fuere, ese proyecto sería digno de ver. Quizá algún día…

Y tras ello, Kirkman y Marvel separaron caminos, Kirkman se convirtió en socio de pleno derecho de Image Comics en 2008, creó su subsello Skybound en 2010 y la televisión le convirtió en el Rey Midas del mundo del cómic, acumulando más dinero, fama y alegrías que las que hubiera conseguido en muchos años en Marvel Comics. Por su lado, a Marvel Comics es cierto que tampoco le fue mal y, pese a un breve amago de sorprasso de Image en los años 2013-2015, lo cierto es que el dominio de la editorial de Axel Alonso primero y C.B. Cebulski después frente a Image Comics continúa creciendo mes tras mes, y más ahora que ya no se publica el best-seller de zombies de nuestro protagonista. Ni Marvel ni Kirkman salieron perdiendo, lo cual es bueno para ellos. Pero… ¿y nosotros los lectores? ¿De verdad ninguno de vosotros desearía ver a unos Cuatro Fantásticos escritos por Kirkman? ¿Qué sería capaz de hacer con Spiderman? ¿No le encaja como anillo al dedo una serie de Masacre o Lobezno? Eso, seguramente, sea algo que nunca veremos, por mucho que muy, muy, muy en el fondo, sea algo que hasta ellos mismos sueñan y desean.