Quesada y Didio entierran el hacha de guerra y se sientan a hablar

A finales de los años noventa, Marvel y DC venían de unos años en los que, al asomarse al abismo de la quiebra y desaparición, habían dejado de lado su Guerra Fría y habían unido fuerzas para producir crossovers editoriales con los que financiar su huida hacia adelante. A principios de siglo, cuando Bill Jemas y Joe Quesada asumieron el liderazgo de Marvel Comics dispuestos a revolucionar no solo la editorial sino la industria, pronto asumieron en los medios una dinámica de poli bueno/poli malo en lo que respecta a la competencia, sobre todo a DC Comics. Mitad nostalgia de los años Not Brand Echh, mitad campaña publicitaria, esta dinámica les funcionaba y todas las ideas de Bill Jemas, por muy locas y polémicas que fueran en su postura de “poli malo”, tenían su eco inmediatamente en las cuatro esquinas de la industria. Sin embargo, la polémica que dinamitó el statu quo de la rivalidad Marvel/DC fue responsabilidad del que ejercía de “poli bueno”: Joe Quesada.

En unas declaraciones al New York Observer, Quesada comparaba a DC Comics con el mayor actor porno del mundo, ya que tenían en su propiedad al mayor superhéroe de todos. Y a continuación añadía, “el mayor actor porno del mundo pero que es incapaz de que se le ponga dura”, aludiendo a los fracasos consecutivos sin rumbo que encadenaban los títulos del hombre de acero. ¡¡Boom!! La polémica se propagó como la pólvora y ambas editoriales se declararon enemistad eterna. El crossover JLA/Vengadores se publicó porque ya estaba muy avanzado, pero fue la última colaboración entre ambas casas y, en casi veinte años, en pocas ocasiones se les recuerda iniciativas conjuntas, ni siquiera tras la marcha de Bill Jemas. Tan solo el fichaje de Bendis por DC, destilando concordia en todas las direcciones, ha apaciguado los ánimos recientemente. Joe Quesada sigue en DC, mientras que Paul Levitz o Dan Didio han dejado sus puestos en DC Comics.

En este contexto, cuando los chicos del Drink and Draw Club anunciaron hace un mes que Dan Didio sería el siguiente invitado de su canal de Youtube, prensa y lectores guardaron la fecha en su calendario. The Original Drink and Draw Club es un canal de Youtube fundado y presentado por los artistas Dave Johnson, Dan Panosian y Jeff Johnson, a quienes se unió poco después Joe Quesada como invitado puntual y, muy poco después, como invitado habitual, hasta el punto que es ya uno más de la familia de este canal en el que, como el nombre lo dice, divagan sobre cómics mientras realizan un dibujo cada uno, con un invitado en cada capítulo y Ben Defeo también como invitado recurrente. Explicado esto, como comprenderán, la expectación de asistir durante una hora y media al primer encuentro en años entre Joe Quesada y Dan Didio (recién salido de DC Comics) era muy alta. Lejos de rehuir el conflicto, ambos antiguos Editores Jefe de Marvel y DC contaron anécdotas, confesiones altamente interesantes, arrepentimientos sinceros y, sobre todo, demostraron que durante todos estos años de rivalidad editorial ellos dos han mantenido quizá no una estrecha amistad, pero si una excelente relación personal. Dado el interés de esta charla (que lo tiene, ya lo verán) transcribimos al completo este episodio, el cual esperamos que encontréis instructivo y divertido, a la vez que optimista en lo que puede ser el futuro de la rivalidad Marvel/DC.

Drink and Draw Club with Dan Didio

Ben: Buenas tardes a todos y bienvenidos al que tal vez sea la entrega más especial de Drink and Draw. Estamos contentos de que se nos una un invitador muy especial. Muy talentoso y muy californiano últimamente. 

Dan Didio: Nunca he sido californiano. (risas)

Ben: ¡Dan Didio! Bienvenido, bienvenido.

Dan Didio: Gracias por tenerme, chicos. Está siendo muy divertido. Es bueno el tener la oportunidad de poder charlar con vosotros.

Ben: Ha pasado un buen rato desde la última vez.

Dan Didio: Sí. ¿Cuánto tiempo hace? Está bien poder hablar un rato con vosotros.

Joe Quesada: Creo que la última vez fue cuando fuimos a ese sitio de los mariscos. Tú eras mi acompañante mayor. Creo que esa fue la última vez. Era algo secreto. Nadie lo sabía (risas).

Dan Didio: ¿Sabes qué es lo gracioso? Que quería contar esa historia. En aquel punto ya había estado en DC 18 años. Son 17 más de los que pensaba que iba a estar. Pero eso debió ser en 2018. Fue un momento difícil para mía. Mucha gente hacía llamadas para que me despidiesen, lo que se convirtió en algo habitual. Tenía mucha presión sobre mis hombros. Y no olvidaré que fue Joe quien me hizo un toque. Salimos y pasamos un rato juntos. Fue algo que tuvo un efecto tranquilizador para mí, como nunca nada lo había tenido.

Realmente fue un momento muy importante para mí. Justo acababa de volver de una convención, Heroes Con. Y se hablaba mucho de que iban a sacarme de DC y de quién podría sustituirme. Y tenía que bajar a la convención y poner buenas caras durante los tres días que duró. Y la gente me trataba como un leproso. Tenía algunas reuniones, pero nadie quiso reunirse conmigo. Así que fue una pérdida de tiempo.

Así que estaba tambaleándome bastante. Joe me dio una llamada y nos bebimos algo. Tuvimos una conversación agradable y, después de eso, volví a “la carrera”.

Dave Johnson: ¿Es algo que planeasteis como chicos de Marvel y de DC?

Dan Didio: Sí, como lo hacíamos todos los días… (risas)

Joe Quesada: ¡Eh! Que no se lleve él el mérito de la parte de Marvel. Esa es mi parte. Ni te lleves el mérito de eso.

Dan Didio: (risas). Hace falta alguien más que nosotros dos para matar a esas compañías, eso está claro.

Joe Quesada: Ya sé que estás en el otro lado ahora pero cuando estás en una posición en la que manejas todos los contratos de Marvel, siempre te están diciendo que vas a dejarlo o te van a despedir. Y la cosa es que, en algún momento, tendrán la razón. Un reloj pasa por la misma hora dos veces al día. Así que, en algún momento, me cerrarán la puerta, o me iré yo. Nada dura para siempre.

Es la entropía de cada negocio. A veces entras, a veces te toca marcharte y a veces es el momento de empezar algo nuevo. Pero cuando dices eso de que sufrías mucha presión y que la gente hablaba… Hay muchísima gente que critica a alguien que está en nuestra posición. Es algo que siempre pasa con este trabajo.

Dan Didio: Sí.

Joe Quesada: O te desmoronas bajo esa presión o no lo haces. 

Dan Didio: Es un trabajo horrendo. Y la parte buena es que pasas mucho trabajando en equipo con otros compañeros y también ves cómo se han ido marchando. Mantiene todas las cosas en perspectiva. Ves la cantidad de tiempo y de energía que la gente les dedica a estos trabajos. Es difícil trabajar en esto si no fuese tu hobby o tuvieses interés antes de trabajar ahí. Cuesta concebir que no estuvieses de ninguna manera antes de trabajar en ello. Pero al final del día solo es un trabajo. No nos engañemos. Y como cualquier trabajo, llega a su fin.

He tenido mucha suerte de poder estar y haberme podido despedir de compañías de este tipo. Ese ir y venir siempre ha formado parte de esto para mí. Y ha sido una etapa buena y larga. Así que no tengo ni una sola queja ni un solo arrepentimiento.

Ben: Dan, tu dijiste que fuiste contratado en algo que es tu hobby, algo que disfrutas. Así que, bueno, has tenido una vida que importante en el mundo de los cómics.

Dan Didio: Sí, exacto.

Ben: Y tienes una legión de fans. Así que, ¿en qué andas ahora?

Dan Didio: Han sido 18 años. Y tengo dieciocho cajas inmensas de merchandising, odio admitirlo. Así que ha sido mucho tiempo.

Pero ahora me está divirtiendo volver a cosas viejas que tenía por ahí. De hecho, he encontrado una antigua entrevista en la que me preguntaban cómo es eso de adentrarse en el mundillo de los cómics. Es una lectura fascinante.

Es muy divertido. Cuando trabajaba en la animación de DC y estaban Joe y Jimmy (Palmiotti) en Marvel, intentamos encontrar maneras de trabajar juntos.

Siempre tuve interés en los cómics y nunca pensé que terminaría trabajando en ello, para ser honestos. Y una vez logré hacerlo, nunca pensé que fuera a durar tanto.

Yo siempre intento moverme e intentar hacer nuevas cosas. Pero los desafíos que traería esto eran… Ya sabes… Nunca se acaban. Puedes perder la sensación del paso del tiempo en este trabajo, eso está claro.

Jeff Johnson: Pero mientras hacía este trabajo, también hiciste guiones para alguna cosa, ¿no?

Dan Didio: Sí. Siempre me ha gustado escribir, así que hice algunos guiones de antes de ese entrar a trabajar ahí. Hice algunos cómics en blanco y negro para prensa. Era una cosa muy pequeñita. Hice alguna cosa con Joe y Jimmy para unos cómics/evento que iban a salir junto a la prensa. Les ayudé un poco. Eso fue muy divertido. Hice los guiones para una serie de animación llamado Reboot.

Jeff Johnson: Me acuerdo de Reboot. Era una buena serie.

Dan Didio: Sí, duró un par de años. Fue algo que duró un par de años. Pero siempre me ha interesado el guion de cómic. Así que cuando tuve la oportunidad de acercarme a ello, acepté. Pero, para serte honesto, no tengo el temperamento necesario para escribir cómics. No tengo el temperamento para ser un freelancer. No soy capaz de encerrarme a hacer una una sola cosa. Necesito estar constantemente hablando e intercambiando cosas con gente y esa energía que proviene de eso.  Y el aspecto colaborativo de eso. Esa es la parte divertida de estos trabajos. Disfruto más de esto.

No soy la clase de tipo que se va y se encierra un mes entero a escribir la gran novela americana y luego vuelve a salir. Prefiero estar fuera y pasármelo bien con la gente.

Joe Quesada: Dan, tengo una pregunta que hacerte. Aunque nos movimos en los mismos círculos, también hemos estado en otros distintos. He oído que Mort Drucker ha muerto esta mañana. ¿Has tenido la oportunidad de conocerle? Porque yo no la tuve.  

Dan Didio: No he llegado a conocer a Mort. Conocí a muchos de esos tipos, lo cual es genial. Es bastante increíble. Para mí el grande era Al Jaffee. Tuve la fortuna de poder estar en su fiesta de cumpleaños por sus noventa y tantos. Y él me envió una encantadora carta de agradecimiento. Eso fue brutal.

Esas personas fuero siempre buenísimas para mí. Es una parte muy rara de DC que no sabes que es de DC. De vuelta a Nueva York. Eran ocho personas trabajando, cinco de las cuales, creo, fueron contratadas por Will Gaines, si lo piensas un poco. Estaban todos locos por derecho propio, en sus propios términos. Y tenían ese aspecto histórico, se sentaban y te contaban mil historias de cómo era trabajar con Will. Y ahí es cuando salía a relucir mi fan de los cómics.

Joe, estoy seguro que tú también te habrás cruzado con alguien cuyo talento le tienes un respeto loquísimo.

Joe Quesada: Sí.

Dan Didio: Los ves por primera vez. Y dices: Jo-der. Les estoy hablando como un igual. Y es todavía más raro cuando haces eso.

Joe Quesada: Yo nunca me he sentido como par. Para mí siempre ha sido como si fuese un niño de 12 años emocionado: “¡Oh, Dios! ¡Eres tú!”. Ya sabes. Así es como siempre me ha hecho sentir Stan (Lee). Da igual las veces que le hubiese visto. Todas las veces delante de él volvía a tener 12 años.

Dan Didio: Es de locos. La primera vez que vi a Stan estaba trabajando en ABC Children. Y él vino a hacer un pitch. Y la idea de que Stan Lee va a venir a hacerte un pitch de una serie animada, te peta la cabeza. Y fue muy divertido. Él estuvo ahí, charlamos un rato, y mi antigua jefa, que sabía que era muy fan, se acercó a él y le dijo: “¿Sabes que estaba tan emocionado de que vinieses que no pudo sentarse en todo el día?”.

Y yo me sentí totalmente avergonzado. Y Stan en menos de un segundo pasó a ser el Stan que ves en los escenarios. De tener una conversación de negocios cara a cara, pasó a tratarme como a un fan. Y una desconexión rara. Cuando creías que estabas conectando con alguien, pasa a tratarte como si fueses alguien un chaval del público de diecisiete años viendo a alguien hacer su espectáculo. Uno de los momentos más raros para mí fue ese, lo tengo muy claro.

Ben: ¿Y cómo fue el pitch?

Dan Didio: La verdad es que fue interesante. Fue un momento muy breve en el que el acuerdo de Marvel y Fox estaba en proceso de negociación. Y estaban presentando nuevos shows para nosotros.  Tenían las series de Spider-Man y de X-Men. No estoy seguro si habían visto la luz del día todavía. Y estaban planeando hacer otras de Capitán América y Los Vengadores.

Yo me sentaba y escuchaba sus propuestas de Capitán América y Los Vengadores o si una serie de Thor, ya sea en Asgard o en la Tierra, tendría más sentido para los niños. 

¿Sabes cómo recuerdas ciertas conversaciones? Con este tipo de cosas.

Jeff Johnson: Guau. Esa hubiese sido una serie de dibujos animados genial.

Joe Quesada: Dan y Stan, la serie de dibujos animados.

Dan Didio: Eso fue muy divertido. Fue una buena. Y para mí DC es algo más extraño. Tuve la oportunidad de hablar con Julius Schwartz durante un día entero. Eso fue emocionante. Poder hablar con una de las grandes mentes acerca de qué pensaba de mis estrategias editoriales. Y, dentro de esos viejos talentos, el que más disfruté conocer fue Murphy Anderson. El gran Murphy Anderson. Y era todo un caballero de los de verdad, ¿sabes lo que te quiero decir? Siempre iba con traje y corbata.

El único tipo del que me he olvidado de mencionar, porque nos hemos convertido en amigos cercanos, es José Luis García López. García López es uno de esos tipos que nunca termina de entender toda la impresión que ha causado a mucha gente. Siempre tan humilde, siempre tan tímido. Una de las personas más dulces de este mundo.

Cuando conoces gentes que respetas tanto y son tan amables, hace que todo sea diferente. Lo llevas siempre contigo. Nunca olvidarás esos momentos en los que los conociste.

Jeff Johnson: Yo lo conocí en un show en Nueva York y no podía entender lo fan que era de él. Y me hizo un descuento en un Superman. Me lo vendió por cincuenta pavos. No podía entender que yo estaba alucinando. Y yo no podía creer que haya podido conocerle.

Joe Quesada: Pero tú eres muy poco habitual. Sueles ser bastante siniestro cuando conoces a alguien.

Jeff Johnson: ¿Suelo? Siempre soy así.

Joe Quesada: Es bastante alucinante. Si eres un artista de cómics, suele darte un original gratis. Eso es interesante.

Jeff Johnson: Sí, fue un impuesto de 50 dólares por ser rarito.

Joe Quesada: En serio, los caminos que coges para conocer a un compañero creador, son…

Jeff Johnson: ¡Pero si Dan me dijo que les encanta!

Joe Quesada: No, no, no. Es un poco siniestro.

Jeff Johnson: ¡Pero si así es como conseguí hacer Green Lantern!

(risas)

Joe Quesada: Dan, algo que siempre me ha chocado es que cuando entraste a DC, eras un fan acérrimo de Marvel.

Dan Didio: Sí.

Joe Quesada: Y cuando yo entré en Marvel… Fui fan de Marvel de pequeño, pero cuando volví a leer cómics a mediados de mi veintena, era un fan acérrimo de DC. Y siempre me ha parecido divertido hacia dónde nos condujo el destino en esos momentos determinados.

Dan Didio: Sí. A veces pienso que fue lo mejor para nosotros de un modo raro.

Joe Quesada: Estoy de acuerdo.

Dan Didio: ¿Sabes lo que te quiero decir? Si entras y estás obnubilado con todo y, créeme porque me ha pasado… La gente que está así, no pueden entender lo que funciona y lo que no.

La cosa más interesante para mí es todo el trabajo de Kirby. Hay tantísima gente que lo referencia tanto y para los que el material de Kirby es tan personal, que no entienden que mucho de su trabajo no funciona. No funciona como narrativa. No fluye limpiamente. Quieren ser tan puristas que no pueden ver que hay cosas que pueden cambiar o pulirse para hacer un trabajo mejor.

Y ves a muchos grandes talentos a los que les dices eso y están afectados por eso. Nuevos Dioses y todas esas cosas, causaron impresión a mucha gente. Pero no ven que te tienes que alejar un poco para que no te lo tomes como un trabajo artístico completo si no como algo que está a medio hacer. Y cómo puedes hacer que sea un poco mejor por el camino. Es parte de nuestro trabajo.

Joe Quesada: Sí.

Dan Didio: Tenemos que encontrar vías para mejorar los trabajos y tratar de ser objetivos. Eso es algo interesante para mí.

Los personajes de DC que más me han gustado desde siempre han sido los Metal Men. Y ahora los estoy escribiendo.  Y es un poco raro porque nunca he querido escribir nada de lo que me hubiese importado antes de hacerlo. Pero he visto tantos lanzamientos y fracasos que, si voy a lanzar algo para que pase lo mismo, quiero, al menos intentarlo.

Jeff: Oye, Dan. ¿Tú no escribiste ya algo para Metal Men en esa movida de Wednesday Comics?  

Dan Didio: Sí, sí. Fue un fill-in en el último minuto. Tenía un equipo creativo para eso, pero lo dejaron a última hora. Y me dijeron que necesitaban una historia para ese cómic. Y yo dije que no sabía si podía conseguirlo. Y me preguntaron si quería trabajar con García-López y con Kevin Nowlan.

Ese fue uno de los momentos en los que esconder a tu fan interior juega en tu contra. Estaba desesperado por una de esas páginas. Así que esperé a que se terminase la serie, porque no quería molestar a nadie hasta que no se hubiese acabado la serie.

Así que llegó la página final tenía el guion y recibí la página final. En el momento en el que recibí la página final le dije que quería comprar esa página. Y él me respondió: “Dan, esa página ya estaba vendida antes de que comenzase a dibujarla”. Eso me mató. Fue un poco decepcionante para mí, pero fue pasé muy buen tiempo trabajando en esa cosa. Fue algo precioso.

Joe Quesada: Según mi propia experiencia, Dan, muy frecuentemente… No siempre, pero muy frecuentemente los creadores siempre tienen una serie en la que quieren trabajar. “Me encantaría trabajar en Iron Man”, por ejemplo. Y cuando finalmente consiguen trabajar con ese personaje, no es su mejor trabajo. Y la razón de eso es, y eso es algo totalmente inevitable, que como editor tienes que recordarles es que lo que terminan haciendo son cartas de amor. Y un número que sea una carta de amor, está bien, pero si toda tu etapa es una carta de amor a tu yo de 8 años, la historia nunca va a causar el más mínimo impacto en el público moderno.

Cuando Marvel lanzó Marvels, fue una carta de amor. Pero fue contada desde un punto de vista único que iba a impactar a todo el mundo. Si eres un lector nuevo, es como te quedas maravillado con todos estos héroes. Si eres un lector veterano, te cuentan las cosas desde una nueva perspectiva. Pero lo que pasó es que abrió un periodo en el que todo el mundo escribía carta de amor a Stan y a los viejos cómics. Y hubo una completa falta de originalidad para las historias.

Y eso es algo que veo que pasa. Hay veces en los que el artista comienza a hacer un trabajo rompedor cuando trabaja en su personaje favorito, pero no es lo habitual. Y como editor, te tienes que sentar y decirles que estás trabajando para un público. Hay una constante. Les hablo de aspectos de las publicaciones, como el que más sabe de la sala, en esos gloriosos días.

Es como el mito de Sísifo. Logras llevar un cómic a lo más alto, y vuelves a caer junto al principio. Y entonces comienzas a pensar que este bucle se prolongará siempre, mucho después de que hayas dejado de hacer cómics y lleves mucho tiempo muerto. Las cosas seguirán igual. Es desalentador pensar en esa noción circular de los cómics. Salen constantemente todo el tiempo.

Así que tienes que pensar que el público también se actualiza. Y es genial hacer una carta de amor, que recuerde el pasado, pero si haces de eso toda una línea editorial, estás muerto.

Dan Didio: Suelo referirme a eso como convertir la excepción en regla. Volvamos a la historia de El Chico que Coleccionaba Spider-Man por un momento. Todo el mundo ama esta historia, tiene su eco y destaca porque es muy buena. Y, de repente, todo el mundo quiere hacer El Chico que Coleccionaba Spider-Man y nos olvidamos de qué iba la serie. Todos los números se convierten en El Chico que Coleccionaba Spider-Man en lugar de grandes aventuras.

Esas historias individuales funcionan mejor cuando son la excepción y es un descanso del ritmo que sienta bien. Por eso destacan: porque son diferentes. Si todo es diferente, nada destaca.

He tenido mucha gente que ha querido trabajar con un personaje porque lo aman. Y cuando han podido trabajar en ese personaje, se han quedado congelados. Literalmente. Tenían miedo a escribir. Tenías miedo de aproximarse a un número y liarla. Eso te detiene. Te mata.

Otra cosa con la que he sido muy precavido siempre es cuando alguien se acerca y te dice que quiere hacer un personaje porque quiere arreglarlo. Y siempre les decía: “si el único motivo por el que quieres hacer este personaje es para deshacer el trabajo de otro, no deberías escribir a este personaje. No es el mejor motivo por el que subir a bordo. Porque siempre estrás mirando hacia atrás y siempre estamos mirando adelante.”

Constantemente he estado intentando que todos mirasen al frente. Pero siempre hay alguien que mira al pasado. Y eso va en detrimento al material que publiques.   

Jeff Johnson: ¿Cuándo estáis montando un equipo es algo a lo que prestáis atención: su relación emocional con el título y cómo se aproximaría a eso? Si es su favorito de la infancia, ¿Eso sería un factor para descalificarlo o para que no sea apto?

Dan Didio: Si se suben a bordo de una serie, normalmente, es porque tienen una historia que contar. Una serie de arcos buenos. Mucha gente quiere escribir a un personaje, pero solo tienen una sola historia que ofrecer. Es algo muy curioso, porque hay muchos que cuando suben a bordo de algo, se tiran toda la vida haciendo eso. Terminan pormenorizando tanto, que sus etapas duran mucho.

A veces he preguntado a guionistas si quieren entrar a trabajar en X título y me dicen: “No lo sé. No sé si tendré para más de tres años de historias…” Y yo les respondo: “¡¿Tres años?! ¡Yo solo tengo que rellenar seis números!”. Entiendes que siempre piensan a largo plazo. Es algo escalonado.  

Otra cosa interesante es que… Joe, tú habrás tenido el mismo problema. Antes dijiste que la razón por la que nos gusta trabajar en cómic y televisión es esa constante naturaleza de “si no lo conseguimos este mes, lo conseguiremos el siguiente. Arréglalo y el mes siguiente será mejor”. Siempre se mueve adelante. Es una máquina. Suena despectivo, pero no debería serlo. Es una fábrica. Lanzas muchísimos productos.

Joe Quesada: Esa es la cosa por la que otras industrias nos observan. Hay una percepción de que en los cómics antiguos eran basura. Que no había alta literatura o un entretenimiento de primer orden. Y eso me parece una mierda porque muchísima gente les presta atención a esos cómics.

Yo lo llamo la espiral. Siempre hay una espiral constante de ideas. No es mensual, es cada semana. Y no hablamos de dos números cada semana. Hablamos de montones de títulos, de creadores y de compañías diferentes. Eso es un alto nivel de creatividad. No habrá mil, pero hay quinientos cómics que vas a comprar.

Y es el contenido que alimenta a otras maquinarias. Ya sea Warner Brothers o AT&T, pero alimenta a otra máquina. Y también es contenido producido con un presupuesto razonable. Si tú la cagas con la película, perderás millones de dólares. Si la cagas con un cómic, perderás unos miles. Y esa es la belleza de esto, que tiras muchísimas cosas contra la pared. Y algunas de ellas se quedarán pegadas o, incluso, atravesará la pared y se convertirá en algo icónico.

No es que sea despectivo, es que es un hecho. Es algo inamovible. Estamos en el que todos los días, a cada día que pasa, cada e-mail que recibo es por algo creativo. Ya sea sobre un cómic, ya sea sobre un stream que hago o de una serie televisiva. Todo es superhipercreativo.

Y no creo que ningún otro campo funcione así. Cuando haces una serie televisiva tienes un número determinado de episodio. Y cuando eso pasa, puedes ser renovado o no. En las editoriales de cómics, algunas cosas serán canceladas y otras no. Pero siempre sacamos cosas nuevas. Tenemos que hacerlo. Tenemos que sacar socas nuevas siempre. Algunas de estas cosas que probemos no serán del gusto del público cuando escuche la promoción online o lo que sea. Pero no lo han leído, no han pasado por ello. Está bien. Te hace ver que, tal vez, no funcionará.

Pero tenemos que seguir teniendo nuevas ideas. Porque si no las tenemos, la gente nos dirá que no hacemos nada original. Pero es una situación para la que ya estamos curtidos. Conocemos nuestros trabajos.  

Dan Didio: Sí. Esa es la espada de doble filo. Se quiere que todo siga siendo lo mismo y que todo cambie a la vez. No quiero que cambie nada, pero quiero verlo todo diferente.

Joe Quesada: Eso es algo que siempre se lo digo a la gente. Todos tenemos en nuestra mente aquellos cómics que coleccionábamos cuando éramos pequeños. Pero cuando piensas en esas historias que te hacen decir: “guau. Quiero formar parte de esta industria”, te das cuenta de que esos cómics tienen una cosa crucial en común: son cambios radicales del estatus quo. Siempre es así. Toma el que quieras: El Regreso del Caballero Oscuro, Crisis en las Tierras Infinitas, Born Again… Todo ellos. Hay una pasión alrededor de ellos porque son un cambio radical en estatus quo. Y te hicieron decir: “guau, mira lo que es posible hacer con estos personajes”.

Dan Didio: Esa es la parte divertida. Algo agotador de la actualidad es el gran volumen de la producción. A veces miro los suministros de cómics y había, literalmente, 500 cómics ofreciéndose cada mes. Y, honestamente, no sé si hay tanto talento como para rellenar esos 500 títulos. Y los mejores talentos quedan sin difusión porque gente que no debería conseguirlo, es quien tiene el trabajo estable. Puede ser porque sean los que las empresas se puedan permitir o porque necesiten gente. Pero creo que desvirtúa todo el proceso.

Se trata de sacar provecho a tus fortalezas y hacer tu trabajo con eso. Pero tienes razón. Tú lo llamas la espiral y yo lo llamo la rutina, yo lo llamo la picadora.

Yo trabajé en culebrones durante unos años y ahí tenían la misma situación. No había tiempo de nada. Tenían un especial de navidad, pero habían tenido otros episodios la semana anterior. Solo para mantener esto vivo. Y tenían que tener ideas nuevas. Y las cosas iban tan rápido que, si algo funcionaba, tenías que mirar hacia atrás, ponerte al día, y encontrar un modo de hacer más de eso. 

Pero escuchas a mucha gente. Y hay muchos que quieren hacer arte desde estas mazmorras. Pero la cosa es que el arte es fortuito. A veces algo tiene calado, explota y es más grande de lo que jamás habrías pensado que sería. Y te pilla con la guardia baja. Y otras, las mejores piezas artísticas son abandonadas en un lado de la carretera.

Al final del día, tú te tienes que sentir contento con lo que haces y seguir adelante. Será el tiempo te diga lo que es realmente exitoso o el más artístico. No somos nosotros quienes tenemos que determinar eso mientras lo creamos. Eso se verá cuando llegue a las estanterías y compitan con tantos otros buenísimos trabajos y se ve si tiene un lugar en las estas estanterías de la gente.

Joe Quesada: Bueno, dejando todo esto de lado, voy a decirte algo Dan que te va a sacar una sonrisa. El béisbol. Lo echo de menos.

Dan Didio: No me digas eso, hermano.

Ben: Dan, antes hablaste de lo de la formación de equipos creativos. Y ahora con esto de que el arte es fortuito. ¿Alguna vez has formado un equipo creativo que te haya dado algo que pensabas que era buenísimo y que haya terminado yendo bien?

Dan Didio: Ahm. Todo. Soy uno de los críticos más duros. El problema de los cómics es que no tienes el momento ni la oportunidad de disfrutar del momento. Porque al día siguiente vuelves al tajo. Es difícil encontrar un momento para formar el típico corrillo y felicitar a tu equipo por un buen trabajo.

Hay unas cuantas cosas que esperaba que fueran bien y no lo fueron. Y si hechas la vista atrás, puedes ver dónde se descarriló. Y como te pones a trabajar inmediatamente para volver a encarrilarlo todo, pues va en detrimento en encontrar un momento de aprobación. 

Hay par de títulos aquí y allá que me hubiese gustado que fueran un poco mejor. Cuando te pones en modo evento, unas cosas pisan a la otra. Y necesitas más tiempo. Para que un evento funcione de verdad tienes que ir poniendo ladrillo a ladrillo. Para sentir que todos los cambios te importan, que tienen su peso, hay que darle la continuidad suficiente como para que ese cambio se establezca como el nuevo estatus quo. Y luego comenzar el siguiente gran cambio. Pero antes de trabajar en eso, tienes que trabajar en ese nuevo estatus quo.

Pero como los eventos se han ido acercando unos a otros, se han convertido en ruido sobre ruido. Ya no tienen ningún peso. Probablemente, la cosa de la que más me arrepiento es de hacer que las cosas pasen demasiado rápido. A veces, disparaba el gatillo muy rápido… Vale. Venga. De lo que más me arrepiento es es de hacer cambios durante el segundo año de Los Nuevos 52 en los que no invertimos tanta energía como la que invertimos en los del primer año de Los Nuevos 52.

Nos tiramos buena parte del tiempo de los seis meses en los que pasamos diseñando Los Nuevos 52: repensar a los personajes, repensar los diseños, repensar a los villanos… Repensamos todos de un modo en el que todo tuviera sentido. Y a medida que las series progresaron y las cosas se fueron moviendo más rápido, invertimos menos tiempos en los desarrollos.

Invertimos menos energías en hacer mejoras, cambios en personajes que sintiéramos que valían la pena hacerlos o en trazar una dirección para la línea editorial. De este modo, cuando llegamos al tercer año, solo sacábamos polvo a las cosas, en lugar de introducirlas bien. Las cosas dejaron de tener sentido. Eran cambios ligeros sobre esos grandes cambios. Los fans ya no tenían ningún punto de referencia. Y sentías que el coche había perdido las ruedas.

Y cuando llegamos a Renacimiento, reintroducimos aquellas cosas que sentíamos de menos. Pero, por desgracia, cuando hicimos eso, también trajimos de vuelta todo aquello por lo que quisimos reiniciarlo todo en su momento. Porque los personajes volvieron a estancarse.

La gente no quiere que los vuelvas a cambiar. Pero el propósito de toda historia es el cambio y la evolución. Si no cambias y evolucionas, te estancas. Y si te estancas… Los cómics se convierten en lo que los fans les gusta identificar como: “haced que estos cómics importen”. Ese es el meollo del asunto. ¿Estos cómics importan? Hay quinientos cómics ahí afuera y yo tengo que saber que cómics quiero comprar y solo compraré los cómics que importen. Y la única cosa que hace que algo importe es que pasen cosas. Y para que eso suceda, se necesitan cambios y efectos. Y si eso no pasa te alejarás del núcleo de lo que les interesa y se enfardarán por eso. O se enfadarán por los cambios. Y terminas con persiguiendo tu propia cola. Y no puedes salir de ahí.

Por eso necesitas hacer esos parones y nuevos comienzos para reenfocarlo todo a medida que avanzas.

Jeff Johnson: ¿De dónde crees que viene ese pensamiento de “necesito que este cómic importe o, de lo contrario, no seguiré esta colección?

Dan Didio:  Yo creo que viene del alcance que tienen estas narrativas y de la inmersión de estos universos. Son lugares que quieres visitar y quieres que todos los aspectos de estos tengan sentido. Yo siempre lo miro de este modo: contamos historias de fantasía que deben ser consistentes en esa fantasía. Tenemos que asegurarnos que la fantasía funciona de la misma manera en cada título.

Miro los ejemplos de continuidad de Marvel y solo importan dos cosas: el origen del personaje y la última aparición de este. Y ya está. Esas son las dos únicas cosas de verdad porque todo lo demás es fungible. Pero si te mantienes fiel al origen del personaje, lo referencias cada cierto tiempo, muestras que entiendes las motivaciones y causas detrás de él y reflejas su última aparición, ya hay un nivel de consistencia.

Y a partir de ahí, puedes tirar. Ya has demostrado un respeto al fan, porque su nivel de implicación en los personajes y los tiempos es muy grande. Hasta tal nivel que la última vez que vimos a un personaje fue tan importante que quieren recordarlo la próxima vez que el personaje vuelva a aparecer.

Pero, de nuevo, para mí esto es cosa de Marvel porque recuerdo siempre aquella vez en la que le explotó una bomba nuclear al Doctor Octopus.

Joe Quesada: ¡Spoiler! ¡Venga ya, Dan!

Dan Didio: Sobrevive a esa explosión. Y cuando vuelve, hace referencia a esa bomba nuclear. Hasta cuando Cabeza de Martillo vuelve, se refiere a la bomba. Y el hecho de que les estallase una bomba nuclear, ya no es un problema. Hemos hecho referencia a ello. Podemos seguir adelante y contar nuevas historias con ese personaje. Así que el que les haya explotado una bomba nuclear, ya no tiene ninguna importancia. Se convierte en una historia más. Es precioso.

Joe Quesada: Cuando era editor jefe, la regla a la que intentaba aferrarme y, esperemos, puede haber sido una que haya influenciado a otros creadores es: “No es continuidad. Es consistencia”. El hecho es que, por ejemplo, cuando murió Gwen Stacy. El hecho de que Gwen Stacy muriese en los brazos de Peter. Y sus dudas acerca de qué pudo causarlo. Eso siempre estará en Peter. Pero no nos referimos a ello en cada número. Eso sería continuidad. Cada que Peter conociera a alguien, se pondría a pensar en Gwen Stacy.

No es lo mismo que si experimentase algo, conociese a alguien o tuviese alguna muerte cercana que le recordase a Gwen Stacy. Entonces, sí. Sería prudente que Peter mencionase que le recuerda a la muerte de Gwen Stacy.

Esa es la diferencia entre continuidad y consistencia. Estos personajes van a durar más que nosotros. Y si hacemos nuestro trabajo bien manteniendo esa consistencia, tanto los fans como nosotros mismos, se sentirán implicados con el personaje. O, al menos, sentirás que su implicación ha sido reconocida.

No siempre se puede tener éxito con eso. A veces tienes que agitar las cosas por el personaje y su futuro. Es inevitable. Pero durante casi todo el tiempo, nuestro objetivo es ese y lo hacemos lo mejor posible por alcanzarlo.

Dan Didio: Una cosa graciosa es que cuando llegué por primera vez a DC, una de las primeras cosas que me pasaron es que teníamos un muro lleno de portadas. Y hubo un mes, todavía sigo sin saber por qué, en el que Metamorfo estuvo en cuatro títulos distintos. Esas mierdas pasan a veces. Es una cosa del timing.

Pero lo que más me ha intrigado de todo esto, y conecta con lo que acabas de decir, es que cada Metamorfo de los distintos títulos, tenía una actitud, una voz, un tono y un comportamiento diferente. Y si estuviera leyéndolo y fuese un fan de Metamorfo y viese cuatro distintos tratamientos a ese personaje me parecería una falta de respeto. Sentiría que ni siquiera entienden sus propios personajes y que no saben escribirlos. Lo escriben como si fueran tipos totalmente distintos.

Pero, de nuevo, yo observo a Marvel. Es interesante que una de las primeras cosas que hice cuando entré en DC, fue un análisis de los últimos cinco años de Marvel y su desarrollo de personajes como modo de entender cómo se desarrollan los personajes. Y antes mencionaste “el efecto Stan Lee”: Stan Lee era guionista, Stan Lee era editor y Stan Lee era editor jefe. Y cuando tomas las tres cosas durante un periodo de tiempo, el nivel de consistencia que trajo a esos personajes a sus voces, a sus acciones y a sus comportamientos… Y no hablo respecto a las historias, hablo de su voz como personajes. Quedó tan arraigado que cuando nuevos talentos y editores sustituyeron a Stan, al final, esas voces de los personajes eran tan consistentes que todo el mundo conocía a esos personajes y cómo hablaban. La forma en la que han terminado saliendo las cosas es algo que me fascina. De modo que, al escribirlos, esa consciencia permitió que los personajes permanecieran consistentes.

En DC tienen mucha gente distinta empujando a los personajes en direcciones distintas. Tienes esos parones y esos reinicios. Distintas voces editoriales que llevan a direcciones diferente a los personajes. Así que, en su núcleo, no es tan consistente. Así que para mí fue difícil, tratar de organizarlo todo y llevarlo todo a una única dirección.

Ahí es dónde creo que Geoff Johns hizo un gran trabajo. Creo que de entre todas las personas de DC con las que he trabajado, él es quien tenía más clara la voz de los personajes. Y era capaz de dar un paso adelante al respecto en multitud de títulos.

Jeff Johnson: Dan, ¿Echas de menos Nueva York?

Dan Didio: Todos los días. Una de las ironías de trabajar en DC es que cuando trabajaba en animación, en Rainmaker Studios, viví en California de 1994 a 1999. A partir de ahí, me mudé a la Costa Este y estuve un par de años entre las dos costas, lo cual es espantoso. Cogí el trabajo en DC porque quería tener una estabilidad en la Costa Este porque no quería volver a trabajar en la Costa Oeste. Y unos años después nos volvimos a mudar, lo cual fue un poco raro.

Ben: No quieras estar en Nueva York ahora mismo. Hazme caso.

Dan Didio: No, no. Aunque tengo a mis dos hijos y mis nietas en Jersey. Tendremos que reencontrarnos en algún momento.

Joe Quesada: Yo tengo un sitio en el oeste. Tengo muchas ganas de coger mi Dodge. Por ver el brillo del sol, más que nada.

Dan Didio: Aquí nos ha estado lloviendo durante dos días.

Joe Quesada: Debe ser muy duro para vosotros. Os está lloviendo. Oh, pobrecito. Solo es un poco de lluvia…

Dan Didio: ¡Hasta tendremos que ponernos chaquetas, Joe!

Ben: Esto es como mi amigo Ben Townsend, que no deja de enviarme sus sollozantes historias de cuarentena, con su piscina privada y su jacuzzi.

Jeff Johnson: Joe, te importa si te pregunto una cosa. Tanto Dan como tú, estabais trabajando en dos compañías que eran competencia directa. ¿Había una verdadera animosidad entre Marvel y DC? Siempre me ha sobrevolado la idea de que este rollo hincha no era de verdad.

Joe Quesada: No te puedo mentir diciéndote que no la hay porque tú eres muy competitivo. Así que voy a contar una historia y tú, Dan, si quieres, cuenta tu versión de ella.

Dan Didio: Hecho.

Joe Quesada: Recuerdo que fue un acto perfectamente consciente por mi parte. Fue cuando me nombraron editor jefe. Dan, a ti te nombraron unos dos o tres años más tarde, creo.

Dan Didio: Así es. En 2002 fue cuando me uní a DC. Pero no comencé a trabajar como editor hasta 2003.

Joe Quesada: Bueno, fue muy al principio cuando hice este esfuerzo consciente. Cuando era pequeño y leía cómics, me encantaba el rollo competitivo de Stan Lee. Not Brand Echh, la distinguida competencia, y todo ese rollo. Stan tenía sus Soap Boxes. Y tenía internet. Así que intenté traer esa mentalidad como de luchadores de Wrestling profesionales, en la que es nosotros contra ellos. Hacer que los fans de DC se pusieran furiosos con nosotros y los fans de Marvel también se pusieran furiosos con los de DC. Aunque había cierto sangrado que nos mojaba a ambos porque al final siempre terminas comprando una mezcla de ambas.

Pero ese rollo competitivo creí que era bueno para el negocio. Comenzaba a ser bueno para esta industria. Y, entonces, cometí un error de novato. Y ese error fue que estuve con un periodista del The New York Observer, que era un diario pequeñito. Me preguntó si podría estar un día entero conmigo. Y le dije que claro que sí, parecía algo fiable. Le enseñaría todos los entresijos y hablaríamos de lo que quisiera. Y vino y se sentó en mi despacho. Se quedó durante todas mis reuniones. Y también irrumpió en una comida que iba a tener con un joven hombre y su mujer que ganaron un concurso para poder comer conmigo. Dan, probablemente tú no sepas nada de esta parte.

Iba a tener la comida con Han, que así se llamaba. Y le dije al reportero que nos reencontraríamos después para continuar con nuestro día en Marvel. Él me preguntó si podía venir a la comida.  Le dije que claro que sí, pero que el tiempo que pase, le pertenece a ese tipo y que iba a preguntarme mil cosas y pasaríamos un buen rato hablando de cosas de Marvel. Que estábamos en un momento off the record. Se lo dejé claro que eso era off the record.

Así que fuimos a la comida y tan solo hablábamos de anécdotas como movidas de Marvel contra DC. Y entonces dije mi infame frase sobre Superman y así es como empezó todo el “porno”. No pensaba en nada. Tan solo estábamos bromeando.

Volví a las oficinas de Marvel y el periodista se va. Un tipo muy majo. Ya ha conseguido todo lo que venía a buscar. Y lo tuvo porque hizo un titular con aquello que me prometió que iba a ser off the record.

Y sé que eso cabreó a mucha gente de DC. Así que la animosidad comenzó a ser real. Al menos, para mí se convirtió en algo real cuando gente de DC contactó con mandamases de Marvel diciendo que ellos deberían denunciarme. 

Dan Didio: ¡Oh!

Joe Quesada: Lo cual no mola nada, para que lo sepáis. Y eso tampoco a los jefazos de Marvel porque les dijeron a los de DC: “¿Quiénes sois vosotros para decirnos que deberíamos denunciar al editor jefe que está reconstruyendo nuestra empresa?”. Y se convirtió en una cosa de ese estilo.

No sé qué pasó detrás de las cámaras en DC, más allá, de que tengo mi historias buenas y malas con DC. Pero así es como esa animosidad llegó a pasar. Esa es la historia verdadera. No volví a ver a ese periodista. Ni lo recordaría si volviera a hacerlo. Pero estaba furioso. Y sí, cometí un error de novato. Y me di cuenta de que nada nunca jamás es off the record. Ni siquiera con amigos míos que son reporteros. Si están haciendo un artículo, lo entiendo, todo es oficial.

Dan Didio: Sí, aprendiste eso por las malas. Yo como trabajé en publicidad durante un par de años, ya conocía bastante ese error.

Y aquí viene la otra parte de la historia. Así es cómo conseguí mi trabajo. Lo que pasó es que se tomó la decisión de que necesitaban un punto de vista externo. Que estaban trabajando en la compañía de forma muy aislada. Ya habían intentado en un par de ocasiones traer a una persona de fuera del mundillo que tuviera algo de experiencia con los cómics. Tan solo para que viese el panorama y lo examinase, que viese lo que funciona y lo que no. Pero querían a alguien con una perspectiva de fuera.

Como dije, cuando comencé a entrevistarme para trabajar en DC, intentaba hacer un retorno a la Costa Este. No estaba intentando trabajar en la industria del cómic. Tan solo intentaba volver a la Costa Este. Así que hice algunas entrevistas ahí.

Y en mi primer año en DC lo que hice fue, literalmente, aprender cómo funcionan las dinámicas de trabajo y hacer algunas sugerencias respecto a cosas que podrían funcionar, cosas que veo que no lo hacen, ver cuál es el tamaño de la empresa y todo eso… Pero siempre con una personalidad y actitud diferente. Querían algo parecido a lo que estuviesen haciendo en Marvel. Querían que fuera un agente de cambio. Y es un papel interesante que ocupar porque yo siempre estaba intentando encontrar nuevos trabajos para agitar un poco las cosas ahí. Y ese iba a ser mi trabajo. Querían que agitara las cosas en el momento en el que entrase por la puerta. Y, básicamente, sacar a todo el mundo de su zona de confort y hacer que se aproximen a las cosas de un modo distinto, que mirasen al talento de un modo distinto, que mirasen a todo de una forma distinta de lo que lo estaban haciendo hasta el momento.

Me costó un año hacerlo. Y fue uno de los años más frustrantes de toda mi vida porque todos los modos de proceder que habían estaban demasiado arraigados. Yo iba a dejad DC después del primer año. Y Paul fue muy cortés cuando me dijo que no, que esto era lo que querían que hiciera en lugar de lo que estaba haciendo.

Y, de repente, vi que era el momento de entrar en el juego. Yo sabía exactamente lo que estabas haciendo en Marvel (refiriéndose a Joe Quesada) y dije: “pues, venga. ¡Juguemos!”. Pero como era el nuevo en DC, tenía a algunas personas conteniéndome. Porque no querían que yo corriese a toda potencia sin entender completamente este trabajo. Y estaban 100% en lo cierto.

Así que me pusieron una correa apretada para atarme en corto en DC Comics. Y esa es mi historia. Yo siempre doy las gracias a Dios por Jim Lee porque yo estaba en una posición para la que, en teoría, no estaba cualificado. Nunca había trabajado previamente en la industria del cómic, nunca había sido editor de ningún cómic antes de editar un par de títulos durante mi primer año ahí… Como no estaba asentado en el sistema, muchas personas mucho más cualificadas que yo para ese puesto veían muchísimo mejor hasta qué nivel estaba no cumplía con las cualidades necesarias para el cargo. Pero lo que querían era otro punto de vista.

Así que ellos me detuvieron y me dejaron aprender por las malas. Era muy interesante el que cada vez que me sentía frustrado, tendía a hacer algo que conociese mejor. Le decía a Paul que si necesitaba alguna ayuda en animación. Y él me decía que no y que volviese a la editorial.

Él me empujaba hacia el fango. Me decía: “Vas a aprender esta mierda y lo vas a aprender bien”. Y tuve una inmersión al 100% porque observaba todo lo que estaba pasando. Aunque lo único que sentía es que estaba perdiendo el tiempo, que estaba perdiendo terreno. Cada mes que pasaba, Marvel estaba haciendo algo que estaban haciendo que ganasen más notoriedad. Y nosotros todavía estábamos aprendiendo.

Y siempre doy las gracias a Jim Lee porque, de repente, sale a la venta Silencio. Silencio salió a la venta y, de sopetón, DC consiguió un título que lo petó. Toda la atención estaba puesta en Silencio. Y a partir de ese momento, nadie se daba cuenta de todas las cosas que no funcionaban. Y mientras todo el mundo presta atención a Silencio, arreglamos todas las cosas que no funcionaban escondidos debajo de la portada de Jim Lee.

Jim ha salido a la luz, el cómic está a la venta, todo el mundo está emocionado. No saben que todo lo demás está roto, porque lo estamos arreglando en la sombra. Cuando Silencio se agotó teníamos toda la maquinaria en funcionamiento y podíamos volver a la “carrera”.

En el momento en que Silencio rompió algunos esquemas, nos dio una dirección que nos indicaba todo lo que podría funcionar. Internamente en DC, no es que estuviesen tirando cohetes con Silencio. Originalmente, quisieron hacer ese título como hicieron todos los cómics de Loeb y Sale. Querían hacer un formato prestigio, un poco más selecto.

Y todavía recuerdo que Jim fue quien dijo: “No, quiero estar dentro de la línea editorial y quería un formato numerado. Los cómics que importan más son numerados. Y no quiero un número 1. Quiero que me publiquen dentro de la serie”. Y fue Benny quien dijo que quería que, además, se publicase en papel de mejor calidad, porque por aquel entonces todo lo que publicábamos lo hacíamos en papel de prensa. Y venga, hagamos que esto funcione.

Y, de repente, demostramos que, haciendo una mayor inversión en la calidad del papel, en mejor coloreado, elevando el nivel de las historias y promocionándolo como se merece, puedes conseguir una mejor victoria. Así que cada vez que intentábamos hacer algo nuevo, poníamos a Silencio como ejemplo. Intentamos construir estos nuevos títulos para igualar, no vamos a repetir el mismo éxito de Silencio, porque no lo hace Jim Lee, pero sí que podemos conseguir otra cosa que suba el listón.

Así es como comenzó en momentum. Ahí es cuando vino Geoff (Johns) y nos dijo que tenía ideas para Teen Titans, para Green Lantern, para esto otro… Y de repente, sientes que toda esta energía comienza a fluir. ´

No sé si será igual contigo, Joe. Pero para mí esos primeros cinco/seis años las cosas estaban al rojo vivo. Luchábamos a uñas y dientes. Vosotros sacabais Dinastía de M, nosotros sacábamos otra cosa para competir. Vosotros sacabais Civil War, nosotros Crisis Infinita. Y todo eso era algo bueno.

Yo diría que mi mejor momento es en el periodo entre 2004 y 2007. No me podían vencer en absolutamente ningún aspecto de mi carrera. Fue mi mejor momento en todo este tiempo.

Fue toda una explosión que vosotros sabíais que estaba pasando. La gente que se me acerca siempre me dice que la industria del cómic nunca fue mejor porque nunca habían visto a Marvel y DC corriendo a tanta velocidad a la vez, de forma paralela. La industria del cómic funcionaba a todo gas, porque tenían el depósito lleno. Y tuvieron que echar el freno.

Fue una carrera loquísima. Y fue muy divertido. Porque sentía esa energía. Me alimentaba de todo lo que tú hacías. Porque todo era divertido que te cagas. Me lo pasé genial durante ese tiempo.

Joe Quesada: Sí, ese el objetivo que se buscaba: mantener a los fans emocionados y discutir hasta nosotros y hacer que todo esto se extendiera hasta DC.

Es como dije, esa cita fue un error de novato. Pero al final del día, sirvió a nuestros propósitos. Pero la única cosa que verdaderamente odié de eso es que cuando llevo el uniforme de Marvel, cuando estoy trabajando para Marvel, no uso ese lenguaje. Me esfuerzo mucho en eso.

Se lo digo siempre a mis estudiantes, es la parte de odio. Que imprimió algo con lenguaje adulto en un artículo que trataba sobre Marvel. Eso fue algo que me enfureció y me decepcionó a mí mismo. Porque me mantengo en la idea de que el lenguaje ahí empleado es inapropiado, pero no es que tampoco hubiese ninguna razón por la haya estado ahí. Pero al final todo terminó saliendo al final.

Dan Didio: Hay una cita que me hicieron que fue hecha por un tercero repitiendo una cosa que yo dije, pero sacándola de contexto y presentándola de un modo que hace que estalle. Porque malinterpreta la intención de la conversación.

Joe Quesada: Sí.

Dan Didio: Te voy a decir algo que, estoy seguro, también lo compartirás. Todo el mundo solía decirme: “Tío, tienes la piel superdura”. Y yo les decía que tenía que tenerla. No hay ningún modo de afrontar estos trabajos sin ser así. Porque tú eres el único y principal objetivo. Tú eres el pararrayos. Yo le decía a mi equipo: “Chicos, vosotros aquí tomad los riesgos. Yo estaré corriendo al frente y bloqueando. Yo me llevaré los golpes mientras vosotros consigáis hacer el trabajo”.

Eso siempre ha sido importante para mí, porque, al final, el éxito del material es cuando ganas. Porque lo que hacemos o lo que decimos no va a importar.

Hablamos de esto al principio de la conversación: ¿Qué es lo que aguanta el filtro temporal? ¿Cuáles son los cómics que la gente recuerda? La gente no va a recordar todas las peleas en todos los lados que se han encontrado por el camino.

Hicimos 52 series semanales. Puedo contarte las intrahistorias de eso. Y haríamos que la gente se volviera loca. Pero la realidad es un título es brillante cuando se junta todo: la cantidad necesaria de tiempo y de energía que esos chicos invirtieron en ese título. Termina siendo un trabajo brillante. El cómo llegamos ahí es demencial. Pero en las páginas no ves nada de eso. Ves el producto final.

Joe Quesada: Lo que no ves son los cadáveres.

Dan Didio: Exacto. Eso es lo principal. Y si vemos las cosas, con el tiempo que ha pasado, el cómo te sientas hacia algo puede haber cambiado. Pero al final del día, el cómic es el testamento de todo el tiempo y energía, de que todos los que han participado han hecho un trabajo fantástico, y tienen este cuerpo de trabajo para demostrarlo.

Cuando miro hacia atrás, no me fijo en las peleas y en lo que me hace sentir mal, lo que funcionó o lo que no funcionó. Solo veo aquello que querría tener en mi estantería. Que es lo que me hace sentir. Y mi estantería está repleta de grandes cómics que me hacen darme cuenta de que el tiempo que estuve ahí importó de algún modo u forma. Y erré muchas veces.

Joe Quesada: Esto es como el béisbol. Hay más bolas malas que buenas. Si fallas siete de diez, puedes sentirte libre de pensar que lo podrías haber hecho mejor. Pero yo no quiero negarme tampoco el hecho de que muchas cosas que he hecho, se han llegado a producir para cines o series.

Dan Didio: Sí.

Joe Quesada: Desde mi parte de Marvel, con C.B. hay un proceso de rejuvenecer la editorial.

Dan Didio: Sí.

Joe Quesada: Por desgracia todo está parado, Todo está parado en todas partes. Y lamentamos lo que les está pasando a las tiendas de cómics, lamentamos lo que les está pasando a los artistas freelance, lamentamos lo que les está pasando a nuestros empleados… Demonios, también lamento lo que le está pasando a mi pizzería local, a mi restaurante favorito… Todo el mundo se está haciendo daño ahora mismo. Todo está parado.

Pero desde el punto de vista editorial, me siento muy orgulloso de lo que está haciendo C.B. y su equipo. Hay una gran energía ahí.

Dan, estoy seguro que tenías cosas que están en el horno, a punto de salir y que estarás maldiciendo todo porque no han tenido el final que tenían que tener: salir a la venta.

Dan Didio: Estaba a punto de sacar mi libro. Y me gustaría llegar una conclusión con él. 

La parte buena de todo esto es que tuve mucha libertad durante este último año, así que espero que todo vuelva a encarrilarse, que todo se mueva muy cautelosamente y que todos hagan un gran trabajo. Es un grupo genial de gente y, entran todos en ese grupo.

Hay muchísima gente muy dedicada, a la que esto le importa mucho y trabajan muy duro. Quieres que todos tengan éxito.

Joe Quesada: Sí.

Dan Didio: Y esta es una situación extraordinaria. Mi único miedo es que, si piensas que la industria será la misma industria tanto al principio como al final de este evento, no va a ser así. Eso no va a pasar, chicos.

No sabemos cómo va a afectar a las situaciones financieras de nuestros fans, no sabemos cómo van a sobrevivir las tiendas (dependerá de cuánto dure todo esto), como va a cambiar la distribución, ni cuantos editores van a ser partícipes de ese cambio. Pero algo va a cambiar.

Pero la parte dura de esto es… Recuerdo la escena de Uno de los Nuestros. Ray Loitta está en la cárcel vendiendo droga Y termina saliendo y Paul Sorvino le dice: “Hiciste esto para sobrevivir. Pero no puedes seguir haciéndolo ahora. Vas a arruinarlo todo”. 

Sea lo que sea que la gente esté haciendo para mantener a sus tiendas vivas y para mantenerse en el negocio, esas actividades pueden ser perjudiciales si las mantienen una vez pase esto. Además, tenemos que ser capaces de sobrevivir a este momento a la vez que planeamos nuestro futuro.

Y espero que todo el mundo tenga el tiempo suficiente como para planear su futuro para que, cuando esto termine, puedan afrontar las cosas como una oportunidad para reconstruir la industria de un modo que sea mejor de lo que lo era antes.

Joe Quesada: Sí, eso es bastante templado. Pero yo creo que los libreros que van a sobrevivir, que tienen la voluntad para hacerlo, les terminará yendo bien. Yo creo que habrá algunos cambios. Habrá cambios en todas partes, no solo en la industria del cómic. En todos los negocios habrá muchísimos cambios.

Yo creo que esto es como una pausa que puede ser buena si la industria se toma su tiempo para decir: “Vale. Ahora mismo puede haber un mejor modo de construir la “trampa para ratones”.

Dan Didio: Sí.

Joe Quesada: Ya sea respecto a cómo las tiendas consiguen los cómics o cómo se ha hacen las cosas. No sé cómo terminará todo esto. Ya no formo parte de ninguna discusión de este negocio. Trabajo en la parte creativa. Pero tengo la sensación de que esto puede hacer que traiga una industria más sana. Va a ser una reconstrucción. Va a ser feo para todo el mundo. No solo para la industria del cómic. Para todo el mundo. Para toda la industria del entretenimiento. Va a ser feo.

Pero también te das cuenta de que esta es una industria que es muy plegable, muy flexible y apasionada. Yo vengo de una posición en la que, cuando me trajeron a Marvel, la industria estaba muerta. Cuando hice Marvel Knights no había absolutamente nada. Cuando me nombraron editor jefe fue como una palmadita en la espalda, rollo: “Esto es genial porque tienes el mejor asiento en el Titanic”.

Fue Bill Jemas quien me inculcó todo. Me decía: “No estamos muertos. Hay mucha gente ahí fuera. Muchos fans que nos quieren y muchos fans que todavía no saben quiénes somos ni lo que hacemos que están buscando contenido muy bueno”.

Si cuando todo esto pase, podemos agacharnos un poco y proporcionar el mejor contenido humanamente posible, los fans volverán. También volverán los nuevos fans. Será un público distinto. Tal vez, una manera diferente de vender nuestros cómics. Creo que las tiendas seguirán ahí porque somos flexibles.

Pero, ¿Quién sabe si esto va a ser ridículamente largo? No sé qué va a sobrevivir, si es que algo sobrevive. 

Dan Didio: Sí. La industria está tocadísima. Tú también lo estás escuchando. Es una realidad. AMC puede que quiebre en un año o en meses.

Joe Quesada: Sí, es de locos. Pero las películas volverán. Terminarán volviendo. De un modo u otro. Y la televisión sigue por aquí. Creo que tenemos que asegurarnos que vamos a proporcionar el mejor contenido posible.

Porque he visto retornos de cosas de las que todo el mundo decía que estaban muertas. Y no lo estaban y volvieron muy fuertes.

Dan Didio: Creo que hay mucha verdad en lo que dices. Mi perspectiva desde este momento en el tiempo respecto a cómo se acabará esto, creo que será algo reminiscente a cuando tomaste el control, esos finales de los noventa/primera década del siglo XXI en los que todo el mundo pensaba que esta industria estaba muerta.

Pero también iría, puesto que soy lo suficientemente viejo, al comienzo del mercado directo, segunda mitad de los setenta. Cuando la gente estaba empezando a tomarse esto como un lugar para formar una comunidad y construir una base de fans alrededor de tu tienda. Tratar de reconstruir esa excitación y capturar a la gente que sigue emocionada con estas cosas.

Y hay una expresión que no dejo de escuchar respecto al contenido, hable con quien hable. “El contenido es el rey”. Si tienes buen contenido, podrías tener una buena distribución, podrás tener a los mejores talentos, lo que sea. Pero, lo cierto, es que, si el contenido no está ahí, si no llega, no importará lo bueno o lo malo que sea.

Esa es otra cosa de la que tenemos que asegurarnos. Y la posición privilegiada tanto de Marvel como de DC es que tienen oro. Tienen grandes personajes que se reconocen con mucha facilidad. Ambas compañías son líderes en la industria y tienen que ayudar cargando el lastre, liderando el camino y pavimentando el camino que todas las demás empresas podrían seguir. Sin ambas, la cosa no funcionará.

Ben: Es una dinámica muy rara la de la industria del entretenimiento como la del cómic, la cinematográfica, la deportiva… Se nos han arrebatado cosas que entendíamos como distracciones normales. Cuando hay una crisis, vuelves al 11S y a George Bush tirando la primera bola en el estado de los Yankees. Y el no tener la oportunidad para tener ese tipo de momentos y distracciones durante esta crisis, es una cosa muy extraña. Y realmente limita lo que la gente puede hacer y los modos en los que puede encontrar escapismo durante la crisis.

Esperemos que los cómics y la distribución encuentren su camino de vuelta.

Joe Quesada: También hay algo de esa frase hecha que es “No se sabe lo que se tiene hasta que se pierde”.  Y el no tener cómics en las estanterías durante tanto tiempo hará que cuando vuelvan a haber, la gente estará como: “Oh, tío. ¡Sí! Me acuerdo de cómo era esto”. Damos las cosas por hecho. Yo, al menos, me sentiré así. Damos las cosas por hecho cuando pase. Visitaré muchos negocios pequeños de mi zona a los que me encantaría ir a abrirlos.

Cuando vuelva a ver amigos que ni fu ni fa, como vosotros, que estáis ahí, ahí… Cuando vuelva a verlos estaré como: “Bueno, no son tan malos”. Creo que será algo así.

Jeff Johnson: Dan, ¿Antes dijiste que estabas trabajando en algo de Metal Men?

Dan Didio: Sí.

Jeff Johnson: ¡Guay! ¿Y quién lo va a dibujar?

Dan Didio: Hemos sacado cinco números ya. Y tenemos ahí el seis, el siete y el ocho esperando a que salgan. Estoy trabajando con Shane Davis.

Hay algunos chicos con los que me gusta trabajar cada vez que surge la oportunidad. Philip Tan es uno de ellos, Kenneth Rocafort. Hay gente con la que te gusta coincidir y con la que te diviertes. Keith Giffen es alguien con quien me lo he pasado teta a lo largo de los años.

Cuando escribo algo, me gusta que sea algo ecléctico, algo extraño. No soy de Superman o Batman. Para mí DC siempre ha sido el rincón de la locura, del misterio, del terror, de las historias de ciencia ficción… Esas son las cosas que más me han llamado la atención.

Pude hacer una historia de El Caballero Atómico una vez. Y la gente me suele decir que por qué he hecho una historia para El Caballero Atómico. “¡Pues porque es El Caballero Atómico, tío!”. No lo pillan, No lo entienden.

En ese sentido, para mí es muy divertido. Y ha sido genial trabajar con Shane. Nos lo estamos pasando muy bien. Y la mejor parte de todo esto esta bajada de ritmo es que no vamos a tener problemas. Tenemos la garantía de que vamos a publicar los doce números y será un trabajo chulo de diseño.

Es algo de lo que él está muy orgulloso porque nunca había hecho doce números seguidos de nada. Así que es un trabajo bonito que estoy haciendo con él. Me encanta el aspecto colaborativo. Me gusta hacer tan solo el argumento y dejar que el artista haga lo suyo. Ver cómo ha trabajado y ver entre los dos que palabras ponemos en la boca de los personajes. En cierto sentido, es como un desafío. Es algo que me seduce.

Originalmente escribía, solamente, por ser parte del proceso. Para conocer todo aquello por lo que los demás tenían que pasar. De este modo puedes entender todas las situaciones, la ansiedad y la energía que tiene esta parte del trabajo. 

Soy un freelancer terrible. Ese aislamiento de estar en casa y no saber cuándo sonará el teléfono, si es que suena. Esperando esta llamada de retorno con información.

El modo en que relleno estos espacios vacíos es una forma de la que nadie debería saber nada. Voy a lugares súper oscuros y horribles. Así que necesito salir y quedar con gente para sentirme comprometido y positivo con las cosas. Es interesante.

Pero lo cierto es que amo de verdad a estos personajes y cuando se me cruzan, me emociono mucho, lo disfruto mucho. Y ayuda mucho no tener un trabajo diario mientras lo haces porque te puedes centrar en el material y adentrarte más que si tuvieses que hacerlo a toda prisa entre reuniones u otros trabajos.

Solía hacer los diálogos y los guiones en los aviones. Porque volaba mucho y así es como pasaba mi tiempo en los aviones.

Ben: Casi que nos tenemos que ir. Gracias por estar con nosotros, Dan.

Dan Didio: Gracias a vosotros. Lo mejor de todo es que me habéis dejado hablar de cómics y de lo divertido que es hacerlos como si estuviéramos en mi casa. Me lo he pasado muy bien.

Esto es como algo que Paul me decía. Y acabaré con esta historia que siempre cuento.  Paul me decía que los cómics son el rincón loco, el rincón creativo que nadie más puede experimentar. Y cuando yo le preguntaba que qué quería decir, y él me respondió: “Si eres un artista, un artista puro, puedes crear trabajos que son muy personales, pero nunca los venderás y te morirás de hambre. Si eres un artista comercial, harás todo lo que los demás quieren y ganarás mucho dinero. Pero venderás tu alma creativa haciendo eso. Pero los cómics son un rincón creativo dulce. Eres, a la vez, creativo y comercial. Y, al ser ambas, puedes construirte y tener una buena haciendo cosas que verdaderamente amas. Y esa es la parte divertida de los cómics”.

Esa es una de las primeras cosas que me dijo y se quedó dentro de mí. Y siempre he recordado el hecho de que por hacer cómics estoy ganándome la vida bien haciendo algo que amo. Ser capaz de hacer eso en este mundo de locos en el que vivimos es algo muy excepcional entre la gente. El hecho de que haya podido tener esa experiencia, de haber podido desarrollar una carrera en esto, tener éxito, seguir disfrutando de la creatividad y seguir gustándome como un hobby, es una victoria.

No me arrepiento de nada. Ha sido una cosa genial. Y no podría estar más contento de haber sido capaz de hacerlo.