Coronel Weird. Cosmagogo, el spin off de Black Hammer con el que Jeff Lemire y Tyler Crook desafían el tiempo

El universo Black Hammer parecía destinado a revolucionar el género cuando llegó. No en vano, se trata de una historia creada por una de las voces más potentes del panorama actual. Fue todo un golpe en la mesa cuando se puso a la venta gracias a ser un título que desprendía una intencionalidad reformadora hacia el género. Una que hacía tiempo que no se daba.

Con el paso de los años, siendo honestos, se ha diluido en favor de una abundancia de títulos de mayor o menor ambición y resultados. De hecho, muchas veces se produce cierta disonancia respecto al planteamiento narrativo de esta propuesta y la manera en la que se ha gestionado, más propia de la explotación del género. Pero no se puede negar que ninguno de los cómics no tenga una calidad fuera de toda duda.

Ahora llega a las tiendas el spin off del personaje más excéntrico y abstruso que ha poblado esta franquicia. Desde el principio, se ganó el interés del lector gracias a su actitud, pero, sobre todo, por las ilimitadas posibilidades de sus poderes (es alguien con la capacidad de viajar a la denominada Parazona, lo cual es la causa por la que esté varado en distintos momentos temporales a la vez). Sin embargo, hasta ahora solo se habían conocido algunas trazas y características fundamentales para un desarrollo argumental en la que él no ha sido el protagonista.

Ha sido así hasta este momento. Y la espera ha tenido su recompensa en forma de un guion de Jeff Lemire marcado por la necesidad de dar respuesta a quién es este personaje y qué procesos psicológicos son los que pasa esa fracturada mente. Y, en la línea de lo que el canadiense sabe hacer mejor, se ha creado una historia de un marcado carácter emotivo.

El autor pone el foco en las distintas etapas de una vida extraordinaria. Va de lo más íntimo a lo más espectacular, sin olvidarse de darle alguna vuelta de tuerca al origen del coronel. Es un guion movido, claramente, por el cariño que se profesa al personaje y se comunica a través de unas escenas muy humanas. Eso, inevitablemente, hace que el personaje gane no solo interés y tridimensionalidad, si no que se despierta mucha empatía.

De algún modo, este trabajo del canadiense consigue ser un engranaje más de este universo. Pero, al contrario que la línea trazada por otras obras de Black Hammer, Coronel Weird. Cosmagogo brilla por conseguir tener un lirismo que se mueve entre lo pequeño y lo grande con mucha facilidad. Es una obra, hasta cierto punto, experimental y más arriesgada formalmente. Se sabe explorar perfectamente todas y cada una de las oportunidades argumentales y estilísticas que trae una historia de este tipo.

Además, el guion sabe presentar rápidamente al lector unas reglas del juego muy particulares de una forma muy rápida. Es una obra cercana, a pesar de ser compleja y es accesible para cualquier tipo de lector (neófito o veterano de Black Hammer), puesto que funciona de forma autónoma y no es nada antipática. Mientras que este tipo de propuestas tienden a ir a público más especializado y receptivo, esta ha buscado trazar un cuestionamiento de la linealidad temporal desde un retrato personal (y, de algún modo, eso la acerca a otras propuestas cercanas en el tiempo como Matadero Cinco).

Por tanto, este cómic ahonda de una forma más directa con uno de los temas habituales de este escritor: las conexiones personales que desafían el tiempo. Ya sean constructivas o destructivas. Además, sabe engarzarlo todo con la iconografía rural que ya es seña de la casa. Es impresionante como consigue introducir muchas señas autorales en el gran cuerpo de su trabajo, por comercial que pueda ser o parecer.

Este tomo, por tanto, cumple satisfaciendo a todos aquellos a los que puedan interesarle todo el contenido relacionado con Black Hammer a la vez que consigue dar un nuevo sabor que puede resultar atractivo lectores que nunca se han interesado por este mundo.  Es tanto una puerta de entrada como una consolidación con un guion muy sólido y que, a pesar de lo enrevesado de lo que se maneja, es contado de una forma muy sencilla, sorprendente y sentimental.

El arte de Tyler Crook, a pesar de que en ocasiones parezca tener la intención de recordar ligeramente al del propio Lemire, consigue ser reconocible. Con un tratamiento del trazo más limpio de lo que se puede encontrar en otros trabajos de este artista, como son AIDP o Harrow County, logra transmitir todo lo que necesita. Sabe manejar tanto los ritmos que requieren los momentos de mayor shock como aquellos más pequeños y consigue aportar nuevos elementos tanto al personaje como al mundo. Todo ello lo hace con una búsqueda consciente de que sus personajes sean muy expresivos con poco, como viene siendo habitual en él.

Sorprende, hasta cierto punto, el tratamiento de color que hace de esta obra. En lugar de unos tonos más apagados, busca darle una tonalidad más viva, cálida y luminosa. A pesar de que las decisiones, en muchas ocasiones, responden a unas necesidades de índole naturalista, sí que se atreve a probar un rupturismo estético en determinadas escenas. Consigue ser respetuoso con lo establecido en anteriores entregas de Black Hammer, pero también hace una relectura y prueba nuevas técnicas en el color. El artista le da a esta obra unos tonos, que le da un aire que entrecruza lo clásico, la hard sci fi y lo pulp.

El tomo de Astiberri recopila todos los números de la miniserie junto a sus portadas, unas páginas que muestran el proceso de Crook y unas biografías breves de los creadores.  

Coronel Weird: Cosmagogo es la quintaesencia de uno de los ¿superhéroes? más estimulantes que ha dado el universo de Black Hammer.  Es un creativo estudio de personajes a la vez que se deconstruyen los clichés de un tipo muy específico de historias superheroicas. Un cariñoso acercamiento al personaje más abstracto e inaccesible de este universo. Y, por encima de todo, un spin off ejemplar y enriquecedor.

Título: Coronel Weird. Cosmagogo
Guión: Jeff Lemire
Dibujo y color: Tyler Crook
Edición Nacional: Astiberri
Edición original: Dark Horse
Formato:   Tomo cartoné de 112 páginas a color
Precio: 15 €