Allá Donde Caiga la Flecha: El sendero de Ojo de Halcón

El Big Three de Los Vengadores está constituido por Thor, Iron Man y el Capitán América. Igualmente, dentro de los liderazgos del supergrupo, pocos de sus miembros han brillado a la altura de Janet Van Dyne/La Avispa, faro de los héroes más poderosos de la Tierra en algunas de sus horas más oscuras.

Sin embargo, cuando hablamos del alma de esta agrupación, resulta imposible desbancar a Clint Barton de la ecuación. Pese a no ser tan poderoso como muchos de sus camaradas ni tener ayuda divina, Ojo de Halcón supone la esencia de aquella máxima gloriosa: Una vez Vengador, siempre Vengador. Y eso que su biografía ficticia es la de un trotamundos, un buen chico con capacidad inusitada para hallar problemas, si bien el certero arquero improvisa soluciones para retomar el buen sendero con gran ingenio.

Expectantes del estreno de su nueva serie en la plataforma Disney +, con la espectacular dupla conformada por Jeremy Renner y Hailee Steinfeld, desde Sala de Peligro queremos ofreceros un recorrido muy especial por las flechas más infalibles del universo Marvel.

Intentaremos ser fieles al estilo de Clint: 

1) Reposaflechas: El ciclo Fraction-Aja

Supone la calma antes de la tormenta. El reposaflechas da una sensación de errónea tranquilidad, son los preparativos para el posterior lanzamiento. De igual forma, el número uno de nuestro podio engaña en sus apariencias.

Hay un momento donde las revoluciones surgen de la desesperación. David Chase quiso darse un capricho antes de abandonar sus sueños cinematográficos, además de añadir exorcismos con respecto a su difícil vínculo materno. Así nacieron Los Soprano, gloriosa estampa para la HBO y la toma de la Bastilla en las series, antesala de la libertad creativa que estaba por venir.

A la altura de 2013, Matt Fraction y David Aja hicieron algo parecido mientras intentaban contestar a una simple pregunta: ¿Qué demonios hacía el vengador menos poderoso en su tiempo libre? Quizás tuviera un perro, problemas con los vecinos o Navidades accidentadas.

Narrada en una secuenciación de viñetas más propia de tiras cómicas que del género superheroico, Hawkeye se convirtió en un hito, la colección más inesperada de la Marvel de aquellos días donde todo podía pasar. La cabecera salió aprovechando el tirón de la caracterización de Jeremy Renner en la antológica Los Vengadores (2012) de Joss Whedon.

La audiencia de todo el globo empezaba a querer saber más cosas del puntilloso lanzador de flechas que se codeaba con la élite del supergrupo más rentable en taquilla, algo que Fraction y Aja aderezaron con su extraña pareja en los cómics: Kate Bishop, una arquera tan dotada como él para hacer diana, pero de un mundo diferente a su espectáculo itinerante, ella venía de una familia bien de Manhattan, la clase de núcleo que podría protagonizar una película de Woody Allen.

Mediante el genial estilo de Aja, descubriríamos cosas sobre Madame Máscara y los pictogramas para explicar la vida cotidiana de Barton. La ecléctica fórmula funciona hasta el punto de que todo el mundo espera que este material sea la gran referencia para el producto de Marvel Studios y Disney. A juzgar por ese can con gorro de Santa Caus que acompaña a Hailee Steinfeld y el propio Renner en el póster, hay motivos para la esperanza.

2) Estabilizador central: 1965 

El arco supuso uno de los avances más tremendos en las sociedades humanas cara a conseguir alimento y protegerse de ataques de los depredadores. Conforme avanzaban las civilizaciones, nuevos complementos se elaboraban para mejorar sus prestaciones. En la actual disciplina olímpica, los estabilizadores centrales pueden pasar desapercibidos, si bien son un elemento básico. Todos necesitamos un impulso que nos centre. Y Clint Barton lo recibió de las manos del patriarca de Marvel por excelencia.

Se pueden afirmar muchas cosas sobre la carrera de Stan Lee en la industria del cómic, pero jamás cuestionar su intuición. Ya sin el poderoso lápiz de Jack Kirby, el astuto guionista decidió que Los Vengadores iban a desafiar su cabecera. ¿Y si ya no seguían siendo los héroes más poderosos de la Tierra?

Privado de Thor, Iron Man, La Avispa y El Hombre Gigante, el bueno de Steve Rogers quedaría al frente de una alineación inquietante: Clint Barton, Wanda y Pietro Maximoff. Todos ellos con el denominador común de pasados delictivos a sus espaldas. La pareja de mutantes había servido al cruel Magneto, mientras que el arquero solamente podía presentar en su hoja de servicios muchos intentos de descabezar Industrias Stark, formando una explosiva pareja con la Viuda Negra.

Si puedo atarlo en corto, Ojo de Halcón será un Vengador del que sentirnos orgullosos. Es un luchador nato, sería el diagnóstico de Rogers, dispuesto a apostar por aquellos sospechosos habituales. Con el sobrio estilo de Don Heck acompañando en el apartado gráfico, Lee fue tanteando varias líneas de acción. Por ejemplo, un futurible romance entre La Bruja Escarlata y el Capitán América que nunca llegó a cuajar; en el lado contrario, las constantes pullas de Clint Barton sobre el liderazgo de aquella reliquia de la II Guerra Mundial eran pura dinamita.

Una rivalidad creciente que se aderezó por otra iniciativa interesante: Kang el Conquistador, El Mandarín, el Doctor Muerte, etc. Ante una escuadra poco plagada de músculo, The Man se las arreglaría para colocarles frente a los antagonistas más mortíferos de La Casa de las Ideas. Todo ello para ir afilando el potencial de la pareja de hermanos mutantes, mientras que la capacidad estratégica del Capi y el carisma de Ojo de Halcón como segundo en discordia irían en aumento.

Ello llegaría su máxima expresión durante dos números de ese fascinante periplo donde El Espadachín hizo acto de presencia. Desconocido para sus camaradas, Jacques Duquesne tenía tarjeta de presentación para cierto arquero: Es el único hombre en el mundo al que solía temer. Fue mi ídolo, la estrella del circo y un mago con la espada. Este reencuentro sirve para que comprendamos el pasado entre bambalinas de Barton y su condición de huérfano, siendo su talento con las flechas pulimentado por un hábil mentor que luego decepcionaría al pupilo por ser un codicioso ladrón.

El vínculo de nuestro protagonista con Duquesne, tan bien trazado por Lee en apenas un par de viñetas, nunca ha sido bien explotado del todo en futuras versiones. Durante el extraordinario culebrón cósmico en el que convirtió a Los Vengadores, Steve Englehart sacrificó heroicamente a un redimido Espadachín, lo cual daría lugar a una singular boda y extrañas posesiones de cuerpos.

Quizás la nueva serie de televisión nos permita ahondar más en cómo esos dos guerreros de otra época, obligados a convivir con diosas y extraterrestres, se conocieron. Sin embargo, a la altura de 1965, Ojo de Halcón se fue convirtiendo en uno de los integrantes más queridos de Los Vengadores. Su ácido pleito con Rogers se fue dulcificando, algo que quedaría con la reflexión que posteriormente hallaríamos en Avengers # 145 (diciembre 1976): Todo se resume en una cosa: El Capi convirtió a un arquero de feria en un Vengador.

3) Dragonera: Verano del 69 

La dragonera supone una simple tira que mantiene a la muñeca de la mano que sostiene el arco. Con todo, es lo que permite la posterior sujeción, una de las herramientas que mayor efectividad dan a los disparos.

A pesar del interesante planteamiento de Lee, El Espadachín tardaría tiempo en volver a poner a prueba los espectros del pasado de su antiguo discípulo. Eso sí, Avengers # 65 no defraudó en cuanto permitió saber más cosas del arquero, incluyendo el trágico destino de su hermano Barney Barton.

En esta ocasión, el antiguo artista había dejado su don, estando cómodo con las pastillas de Hank Pym para convertirse en una segunda versión de Goliat, curioso experimento que, sin embargo, privaba de ver al lenguaraz personaje con su arma predilecta que lo distinguía del resto y permitía hacerle una vida paralela con el fabuloso Oliver Queen/Green Arrow.

Más que un número de Los Vengadores, Roy Thomas usa al supergrupo como pretexto para saber más cosas de Clint y hacerle superar de una vez por todas antiguos complejos ante su maestro. Gene Colan ilustra un magnífico flashback donde la espada de Jacques atraviesa la flecha que había hecho diana durante un entrenamiento del joven y talentoso aprendiz: Nunca olvides quien de los dos es el maestro.

Una historia autoconclusiva que permite conocer mejor los elementos que vertebran el pasado de Ojo de Halcón. Su mitología ya estaba perfectamente sujeta.

4) Postura relajada: La saga Korvac 

Jim Shooter es un nombre con peso en la historia de Marvel durante el pasado siglo. Secret Wars, la trilogía de Nefaria y otros hitos se alternan con una leyenda negra muy particular con respecto a sus relaciones con colegas de profesión. De cualquier modo, es de justicia reconocer su habilidad con Los Vengadores, especialmente en ese extraño fenómeno que se dio a conocer como la saga de Korvac.

Una epopeya cósmica donde incluso nombres como Dragón Lunar o Thor estarían descolocados ante el antiguo antagonista de Los Guardianes de la Galaxia, incluyendo un giro final espeluznante. Es meritorio que Shooter sacase tiempo en semejante epopeya para rendir tributo a un guerrero con armas del Neolítico que viajaba hasta un relato de alta ciencia ficción.

Has probado ampliamente tu coraje. No hay deshonor en aceptar lo inevitable. ¡Ríndete! Sería una lástima que fueses accidentalmente dañado y más allá de reparación mientras te reduzco. El Coleccionista pronuncia esa frase en los días estivales de 1978, sorprendiendo con un poder celestial que está por encima de lo que le conocíamos en sus anteriores y estrafalarias apariciones en la Casa de las Ideas.

En un ejemplo de habilidad, pillará desprevenidas deidades y criaturas superpoderosas, pero subestimará a un artista feriante con una capacidad irreductible digna de cierta aldea gala. Bill Mantlo ejecuta el planteamiento de Shooter, mientras que el dibujo corre a cuenta de David Wenzel, entintado por Pablo Marcos.

Postura relajada ante la diana más alejada del mundo. Robin de Locksley habría estado orgulloso.

5) Tensando el arco: El Viejo Ojo de Halcón 

Las distopías siempre han sido campo de cultivo para grandes aventuras Marvel. Particularmente, el inquietante escenario de Los Baldíos permite romper con los axiomas clásicos de la Casa de las Ideas, mostrando un mundo estilo Mad Max donde los supervillanos, al fin, ganaron la batalla definitivamente. Mark Millar planteó este marco para Old Man Logan (2008), convirtiendo al feroz mutante en una versión de crepuscular Clint Eastwood de Sin perdón (1992).

Esta miniserie violenta, talentosa y con prestigio creciente en la industria, dio un papel de secundario de lujo a Clint Barton. El bueno de Ojo de Halcón confirmaba que era un superviviente nato, incluso en las peores circunstancias. Steve McNiven lo presentó con barba plateada y unas rebeldes gafas de Sol con las que tapar una carencia irónica: había perdido su don privilegiado, la vista de águila.

La imagen perduró en el recuerdo, pese al trágico desenlace del arquero en aras de embarcar a su camarada de las garras en una última aventura. Una década después de Millar y su ensangrentado futuro yermo, Ethan Sacks desempolvó el baúl de los recuerdos para iniciar una colección que va camino de ser objeto de culto: El Viejo Ojo de Halcón, precuela de doce números donde descubriríamos qué motivó al anciano Clint en aras de lanzar el último hurra, siendo el catalizador del regreso del Lobezno furioso que todos queremos y amamos.

En definitiva, una precuela fascinante que está bellísimamente ilustrada por Marco Checchetto, quien fusiona de forma superlativa el género superheroico con los fumetti que él conocía de su niñez. Tensado al máximo para no quebrarse en su indomable espíritu, Barton irá con una lista de antiguos Thunderbolts que le traicionaron, algo extraordinariamente doloroso para un líder siempre ansioso de dar oportunidades de redención a gente que se equivocó de camino.

El Barón Zemo y su máscara asaeteada por múltiples flechas sería una de las portadas más célebres de un verdadero homenaje a Clint y su mundo. Algunos tramos de la serie supondrán una verdadera road movie con el curtido arquero forzando la colaboración de su antigua socia, Kate Bishop, siendo perseguidos por un Bullseye tornado en improbable marshall de Cráneo Rojo.

Sin desmerecer el esfuerzo de Francesco Mobili o el espectacular flashback de Ibraim Roberson (donde veremos el último encuentro del héroe con uno de sus grandes amores, Natasha Romanoff), se echa en falta que la obra no quedé cerrada y culminada al completo desde el punto de vista gráfico por Checchetto, uno de sus grandes atractivos. De igual forma, Sacks comete algún leve error de continuidad con respecto a lo visto en la colección regular Old Man Logan (por ejemplo, el destino final de Matt Murdock).

Da igual. Cada vez que volvamos a abrir sus páginas, volveremos a caer hechizados por combates tan cruentos como el de Ojo de Halcón y Erik Josten en una carpa de circo, el lugar donde él inició la transformación que le llevó a ser un futuro Vengador. Algunas viñetas como la del abrazo entre Barton y Pájaro Cantor albergan toda la emotividad que hallamos en el film Robin y Marian (1976). A fin de cuentas, son los últimos disparos de dos de los mejores arqueros de la ficción.

6) Carcaj: Siempre Vengadores 

Si el supergrupo más poderoso de Marvel tuviera que poner cierre final a sus aventuras, la odisea orquestada por Kurt Busiek, Roger Stern, Carlos Pacheco y Jesús Merino cumpliría con todos los requisitos para ser el testamento de lo que todo cómic de Los Vengadores debe poseer.

Con una plantilla más que heterogénea, donde veteranas como Janet Van Dyne se entremezclan con el hijo del Capitán Marvel, resulta llamativo que el guionista bostoniano y el dibujante gaditano escogiesen a un Clint Barton privado de sus recursos, alejado de las pastillas Pym y sin sus flechas trucadas.

Obviando sus patillas setenteras, la maxiserie rezuma amor por todo lo que significa Ojo de Halcón en la esencia de la colección. Un duelo con Tempus donde exhibe su resistencia mental o el propio asombro que le da a sí mismo ver que es capaz de poner por encima cumplir la misión encomendada antes que partirle la nariz a Chaqueta Amarilla.

Para el recuerdo, Siempre Vengadores demostraría que los monjes de Pama no podían competir en adiestramiento para la lucha con el orfanato donde el futuro héroe se educó. En plena guerra entre Kang El Conquistador e Immortus, verse privado de carcaj es una pesadilla, pero este título demostraría que con Clint jamás hay que darse por vencidos.

7) Empuñadura: Thunderbolts 

De niño, Kurt Busiek se sintió fascinado por el programa televisivo Los dos mosqueteros (1971), simpático western que narraba los intentos de dos antiguos forajidos de conseguir la redención y conmutar su pena. Por ello, no tiene nada de que extraño que el responsable de Astro City siempre haya tenido una debilidad personal por Clint Barton, el hombre que había intentado ser un héroe y fracasó, pero luego consiguió ingresar en Los Vengadores con todos los honores.

Incluso en Las historias jamás contadas de Spiderman sacó tiempo para que un atribulado Ojo de Halcón recibiese una epifanía al medirse frente a cierto amistoso vecino, iniciando el rumbo que le llevaría a tomar la mejor decisión de su vida. Sin duda, los héroes más poderosos de la Tierra son algo muy especial para él, aunque, a veces, hay que irse de los sitios donde uno ha sido feliz.

A finales del siglo XX, Busiek estaba revolucionando todo lo que se creía saber en la comunidad marvelita a través de los Thunderbolts, una extraña escuadra cuyo primer número tuvo uno de los cliffhangers mejor hechos de la Historia del Noveno Arte. En espiral de duda tras traicionar al Barón Zemo, sus atribulados integrantes estaban huérfanos de un liderazgo que solamente Ojo de Halcón podía proporcionar.

Escenificado a los lápices por Mark Bagley, pronto se descubrió que el hombre de la gran puntería encajaba perfectamente entre aquellos proscritos, probando incluso su propia madurez adquirida tras años aprendiendo de gente como Steve Rogers o Janet Van Dyne.

Ello permitiría nuevas y fascinantes interacciones con Los Vengadores, con Clint Barton ejerciendo el rol de ex jugador que ha sido el ídolo de la grada y ahora vuelve vistiendo otros colores. Asimismo, ello deparó un crossover mayúsculo donde ambos conjuntos tuvieron que limar asperezas para medirse con un Nefaria renacido, en una aventura incombustible con gloriosos cantos de cisne a cargo de Busiek y Pérez.

Una vez Vengador, siempre Vengador. Con todo, ahora una parte de su corazón pertenecería a los Thunderbolts. Había sido una flecha afilada por el Capi, ahora, era él quien empuñaba el arma forjada.

8)  Vientos cambiantes: Far West 

Resultaba extraño no tenerle en la sede principal, pero así lucía más. Los Vengadores Costa Oeste fueron un invento singular a finales de la década de los ochenta durante el pasado siglo. Ello permitió a Steve Englehart jugar con un Clint Barton en plena madurez, con una relación adulta con Pájaro Burlón, la cual estaría llena de hermosos momentos, aunque también terribles y con un desenlace trágico.

Dentro de las sagas que dicha pareja y sus compañeros vivirían, pocas tuvieron el encanto de “Perdidos en el tiempo”, un viaje por las ricas paradojas que son tan características de la Casa de las Ideas, incluyendo la aparición del faraón Rama-Tut.

Sea como fuere, de entre todas las épocas, ninguna fascina más al bueno de Clint Barton que el Salvaje Oeste, fruto de que sus primeras lecturas fueron cómics sobre figuras como Dos Pistolas Kid. Desafortunadamente para él y su matrimonio, otro de esos paladines, el Jinete Fantasma, se convertiría en una auténtica pesadilla.

Los vientos cambiaban la dirección del lanzamiento. En sus paraísos infantiles, podían anidar monstruos.

9)  Balanceo del arco 

Brian Michael Bendis trajo una profunda revolución en el seno de Los Vengadores a través de Desunidos. Después de unos desasosegantes números, muchos axiomas del supergrupo se desmontaron pieza a pieza, siendo doblemente doloroso al estar detrás de la catástrofe una persona que fue pieza vital en la historia del supergrupo.

Entre otros ilustres caídos, evocados en un emotivo brindis, Clint Barton fue una de las bajas. Por fortuna, la industria del cómic siempre proporciona mecanismos para que las almas errantes más populares puedan deshacer ese camino que parece unidireccional hacia el otro lado de la alguna Estigia.

Como de costumbre, sería durante época estival, en este caso de 2010, el momento donde volvimos a escuchar el balanceo del arco, incluyendo el retorno de Pájaro Burlón. Jim McCann, con el beneplácito del editor Joe Quesada, llevó a la pareja hacia nuevas aventuras que incluyeron guiños al pasado, con un dibujo más que atractivo de David López.  

Un balanceo de arco que no tuvo el eco en las ventas que hubiéramos querido; sea como fuere, sirvió para avivar viejos fuegos y saldar cuentas pendientes.

10) Cadera y hombros perpendiculares 

Nadie lo ha definido mejor que Pedro Monje: septiembre de 2003 fue cuando lo imposible se hizo realidad. George Pérez podía, al fin, examinarse de aquella asignatura pendiente que rozó con la yema de los dedos décadas atrás: JLA y Los Vengadores se cruzaban.

Cuatro números de locura, deliciosos y donde el equipo creativo, con Busiek de nuevo a la cabeza, se permitieron plagar de detalles cada viñeta. Entre otras genialidades, Clint Barton acusaría al mítico grupo de DC de ser un Escuadrón Supremo de segunda categoría, siendo involuntario hacedor de un juego metaficcional maravilloso.

Naturalmente, pronto surgirían celos y tensión con Green Arrow, uno de los pocos ojos capaces de desafiar su puntería. La habilidad de ambos cara a sacarse mutuamente de sus casillas proporciona diálogos sublimes que no esconde la admiración encubierta en celos que esta pareja empieza a notar respectivamente, incluyendo el pánico de Oliver a que un día Clint Barton pudiera ocupar su puesto en su alineación y en el corazón de Canario Negro.

Igual que Superman sostendría el escudo del Capi y el mítico Mjölnir, Green Arrow se daría el lujo de utilizar las flechas del carcaj de su contrapartida, haciendo que contase cada una de ellas tras caer su colega en combate. Pero cuidado. Sabedores de la devoción de Busiek por Ojo de Halcón, seguro que habrá algún lanzamiento sorpresa preparado…

No se lo pierdan. Tampoco está nueva serie que nos tiene expectantes en noviembre. Recuerden colocar cadera y hombros perpendiculares, relajar la menta y dejar que Clint nos llevé allá donde caiga la flecha.