Palabra de editor 37 – Ahora que le vemos la colita al 2021

Palabra de Editor es la columna de opinión de Pedro F. Medina (@Studio_Kat), Editor Jefe, responsable de licencias y redes sociales de Fandogamia y periodista con una faceta nada oculta de showman en los eventos de cómic y manga.De un tiempo a esta parte

Me he tirado más de mes y medio sin retomar estas columnas, pero por varias buenas/malas razones. La temporada de eventos ha ido in crescendo hasta dejarme sin tiempo para nada, me he tirado varias semanas entrando y saliendo del hospital con la chiquilla (nada grave, todo resuelto) y me he pasado de carrerilla los Final Fantasy VII Remake, el XV Royal Edition y el X Remaster. Después de este atracón de (respectivamente) carretera, ventolines y diseños de Tetsuya Nomura me siento en condiciones de escribir otro de estos. 

Recapitulemos: a mediados de septiembre os trasladaba mis deseos de que los eventos volvieran a su ritmo habitual para insuflarnos a todos una gran bocanada de aire fresco, tanto de forma tangible como espiritual. Tangible por la pasta gansa, espiritual por los ánimos que nos han devuelto a todos. La temporada comenzó flojita, pero con el relajo de la normativa COVID a mediados de octubre volvió la opulencia. Noté el impulso a partir del Salón del Manga de Alicante: para cuando llegó el Manga BCN aquello ya era un tsunami. Barcelona fue el esperadísimo antes y después de una etapa porque, salvando que era imposible alcanzar cifras como las de las ediciones anteriores (y todos lo sabíamos, incluida la organización, que hizo un descuento importante en la contratación de stands), el espaldarazo fue honesto y certero en muchos sentidos. Salimos de allí con la convicción de que se pueden celebrar certámenes cumpliendo con las medidas de seguridad, y de que a la gente le está quemando el dinero en los bolsillos a la hora de comprar tebeos. ¿Dinero ahorrado durante la pandemia? ¿Ganas de salir de casa? ¿Los tebeos por fin han alcanzado el estatus que les corresponde? ¿Oasis en el desierto? Sí.

Esta inusitada ansia viva por el consumo de cómic se percibe en todos los campos: desde los crowdfundings o campañas de reserva (por poner un ejemplo actualizado, Laurielle tiene abierto ahora mismo un Verkami para adaptar una de sus mazmorras compartidas a través de Twitter a un cómic de humor y aventura, y lleva un porrón de euros recaudados) a las ventas en librería y los actos promocionales (como lo que se ha vivido con los lanzamientos de Haikyuu! y especialmente de Tokyo Revengers, con packs agotados, reventas inmediatas en Wallapop, distribuidores ojipláticos y prácticamente amenazados para rebuscar en las cajas a ver si por una de aquellas les quedaban copias disponibles…), sin descuidar el tironazo del comercio electrónico (tiene bemoles que hasta el Black Friday nos pille de refilón a las editoriales, que por ley no podemos hacer descuentos extra en los libros… ¡pero así es!) y las casi-recuperadas ventas en stand a las que me refería antes.

Se está publicando tan a saco que la cantidad ya importa más que la calidad, y a las ediciones de pacotilla me remito. Aparecen, cada vez con más frecuencia, productos impresos de forma tan humillante para el sector que me obligan a volver a entrecomillar aquello de la “industria” del cómic. Porque no hablamos de un gazapo, de dos ni de siete, o de unos cuantos ejemplares que han desordenado las páginas en la encuadernación, sino de traducciones completas que harían llorar sangre a un niño de Primaria, rotulaciones nefastas, fuentes peores que pegarle a tu madre. Cosas impresas de cualquier manera, con márgenes ajustados o nulos, una falta de interés que roza lo ridículo con los materiales extra, páginas que debieron ser y nunca fueron. Distribuciones de cualquier manera, antes de fecha, fuera de fecha, en bucle. Editores que no pagan y reciben invitación para acudir a eventos. Cosas, como te digo, de cualquiera manera. Y se venden. ¡Se venden! ¡Pero qué falta de respeto, qué atropello a la razón! Te hace pensar si vale la pena esforzarse tanto en editar según cómo, pero también te digo otra cosa: no estoy en esto de los tebeos (solo) por el dinero. Si fuera así, directamente no estaría editando tebeos. 

¿Por qué editar, pues? Y, sobre todo, ¿por qué editar cuando tantísimos otros ya están haciéndolo también, que nos vamos a montar un Battle Royale un día de estos para ver quién se queda con el hueco de estantería que Norma, Ivrea, Panini, ECC y Planeta nos dejan a los demás?

Mira, no tengo ni idea. Debemos tener la sangre forrada de midiclorianos viñeteros que nos empujan a hacer lo que hacemos. O somos creadores frustrados que anhelamos acompañar a les autores en sus narraciones. O una simple cuestión de ego. ¿Quizá una mezcla de todo? Lo que está claro es que una vez arrancas en esto es difícil salir, por el (¡JAJA!) glamour del circuito, por los ritmos de edición o porque la distribuidora te tiene bien cogido por la genitalia. Dicho esto, es buen momento para tener una editorial. ¡Incluso para montarse una editorial! Es la fiebre del oro en formato tankoubon. El año que viene ya veremos lo que queda.

Así que me voy a permitir la licencia de montar una lista de predicciones rollo Los Simpson. Si algo de esto se hace realidad durante el año que viene siempre podréis enlazar esta columna y decir: “¡Esto ya lo dijo Palabra de Editor!”. Os lo podéis tomar como mi Bingo Comiquero 2022 y meteros un pelotazo a mi salud con cada acierto. Si no se cumple nada, os pido que enterréis estas palabras para siempre y nunca, nunca volvamos a hablar de ello. Por suerte y como todos sabemos, el ser humano tropieza constantemente con la misma piedra y la Historia tiende a repetirse, así que tengo pocos visos de errar si pronostico que:

1.       El papel se encarece (again).

2.       Un evento relacionado con el cómic resulta ser una estafa.

3.       Un autor/a y/o editorial anuncia el lanzamiento de algo NFT. Redes airadas. El proyecto es puro humo. Los fans de Willyrex tiran piedras hacia algún sitio.

4.       Una editorial sube su PVP de forma general (aparte de Panini).

5.       Cancelación de autor privilegiado. A los pocos meses nadie se acuerda.

6.       Ibáñez vuelve a hacer declaraciones desafortunadas poco antes de que vuelva a sonar su nombre para el Princesa de Asturias.

7.       El Jueves sigue publicándose.

8.       Denuncian a un humorista gráfico y la imputación prospera porque los juzgados no están politizados PARA NADA.

9.       Montan otro evento de cómic o manga en Madrid, y van ya…

10.   Alguien anuncia que saca una nueva editorial. Punto triple si es de manga.

11.   Le dan otro premio a alguien que no le toca.

12.   “Trasladamos tu corrección, gracias”.

13.   Hay gresca con el reparto de algún premio o lista de Mejores Tebeos de cualquier pelaje.

14.   Me vuelve a llamar alguien diciendo que me corte un pelo con lo que publico por aquí.

15.   La Sectorial sigue sin hacer nada.