Piel de hombre, una crítica muy valiente y necesaria

Piel de hombre es un cómic muy valiente. Valiente en lo que cuenta y valiente porque se toma a sus lectores en serio. No quiere decir esto que otros tebeos que tratan temas parecidos lo hagan a un nivel básico o infantil. Sin embargo, con Piel de Hombre sus autores quieren contar algo serio, que nos influye a todos en mayor o menor medida, y consiguen transmitirlo sin que les tiemble un poco el pulso, sin dar demasiadas explicaciones y de una manera efectiva sin recurrir a la simpleza.

La joven Bianca ha sido prometida a un noble que no conoce, Giovanni. Una “suerte” para ella porque su prometido es aún joven y atractivo. Pero no le conoce, no sabe si le gustará ni si tienen cosas en común, simplemente está obligado a ello igual que sus amigas lo han sido en algún momento. En esta debacle en la cabeza de Bianca, su madrina le ofrece una reliquia familiar. Ni más ni menos que la piel de un hombre, a la que apodan Lorenzo, que se ha guardado durante generaciones y que al ponérsela hace que pueda pasar por uno. De esta manera las mujeres pueden permitirse vivir experiencias que no conocerían por el simple hecho de que no son hombres. De este modo intenta conocer a su prometido que, aunque ha asumido su boda con resignación, tiene otros gustos que no son bien vistos por la comunidad religiosa que cada vez se está haciendo más extremista en su ciudad.

Hubert (Les gens normaux), que por desgracia falleció poco antes de que se editase el cómic, consigue hacer algo muy complicado con una trama llena de giros y secretos. Toda la historia habla sobre la identidad sexual, pero lejos de los tropos que se usan habitualmente para explicar precisamente lo que se critica. El tebeo está influenciado por la propia experiencia del guionista que tuvo que afrontar su homosexualidad en medio de una familia fuertemente católica. En él muestra que la identidad sexual es mucho más compleja de lo que se da a entender en la sociedad en que vivimos. Son muchos frentes abiertos a los que se enfrenta y consigue hilar la puntada en cada uno de ellos. Critica el patriarcado que obliga a las mujeres a llevar una vida que no es la que desean, muy diferente a la de los hombres. Pero también muestra que esta «heteronorma»  afecta negativamente a los hombres que no la siguen o se salen de ella. Critica sin miedo alguno el puritanismo y la hipocresía de la iglesia contra la sexualidad y critica las imposiciones de esta cuando se trata solo del género femenino, por ejemplo en los casos de adulterio. Piel de hombre saca los colores a todo el que puede de una manera adulta y sincera, sin caer en la sobre información de la que a veces pecan con buena voluntad muchos medios que tratan temas parecidos.

Bianca inicia con esta piel un viaje de liberación, de descubrimiento sexual y sentimental, del mundo de los hombres que para ella está prohibido. Y esto no es todo bueno, no en el sentido tradicional. Las cosas que descubre, sobre su futuro marido y sobre ella misma, cambian a la protagonista que pone en marcha su propia revolución. Pero este no es la típica historia en la que la protagonista descubre algo injusto, se revela, y todo cambia a su favor, no. Es algo distinto, cínico, con un punto agridulce al final, pero que planta una semilla. Una semilla de algo muy grande y sobre lo que cualquiera puede reflexionar cuando acabe sus páginas.

Como de costumbre, transmitir todo esto se consigue a través de los lápices de un buen dibujante. En este caso Zanzim (L’Île aux femmes) hace un gran trabajo que mezcla un estilo cartoon con una decoración que recuerda al renacimiento italiano. Figuras llenas de movimiento y expresividad que se mueven entre viñetas sin marcos como si estuviesen vivas, como actrices en una obra de teatro. De teatro porque los fondos, llenos de detalles, recuerdan mucho a un decorado donde va surgiendo la obra como si esta no tuviese límites. Y el dibujo no los tiene y ofrece lo mismo que el guionista: tratar al lector como un adulto. Se trata una obra sobre identidad sexual, pero no sexualizada y ambos hacen un gran trabajo para representarlo. Es sensual cuando tiene que serlo, sus colores son vibrantes y los trazos fluidos. Una maravilla visual que recuerda, aunque de una manera más sencilla pues el objetivo final no es el mismo, a esa otra obra de arte que es La Edad de Oro, de Pedrosa y Moreil.

Hubert y Zanzim han conseguido una armonía perfecta. Una compenetración parecida a la de Lorenzo y Bianca. Hay otros cómics que también trabajan estos temas, el ejemplo más claro sería El príncipe y la modista de Jen Wang, sin embargo, lo hace en un registro distinto a Piel de hombre, aunque no por ello menos valioso. Piel de hombre es una crítica contra el obscurantismo religioso que a su vez promulga la libertad del amor y del sexo y cuestiona, de una manera brillante, la cuestión del género y la sociedad heteropatriarcal. Algo que no es sencillo hacer en ciertos términos, y menos  de una manera agradable y elegante.

Título: PIel de hombre
Guion: Hubert «Hubert» Boulard
Dibujo y color: Fréderic «Zanzim» Leutelier
Editorial Original: Glénat
Editorial: Norma Editorial
Formato: Cartoné, 160 páginas
Precio: 29,00€