Against Hope, el violento cómic de venganza antirracista de Víctor Santos

La identidad de cualquier país no debería estar determinada por cuestiones raciales. Y menos en una realidad que, guste o no, está pasando por una inevitable globalización y, por tanto, multiculturalidad. Es comprensible que eso dé miedo y de ahí haya un crecimiento del racismo reaccionario, pero será algo efímero. Porque los hechos son los que son.

En una potencia con un fuerte sentimiento patriótico como es Estados Unidos, la identidad política y nacional es uno de los grandes temas que se están abordando la ficción. La idea de que es un país construido en una mentira que se está desmintiendo ahora parece ser algo que es muy atractivo para los creadores. Parece que se encamina a una refundación de algunos de los valores fundacionales.

Pero para hablar de estos temas, que echan un pulso a todo un país, es necesario conocerlo. Al menos, si se quieren lanzar argumentos con fundamento. Y es algo muy inusual que un foráneo haya podido hacerlo adecuadamente. Como también lo es que ese mercado haya abierto las puertas a una obra como Against Hope.

En Against Hope se habla de una historia de venganza. Pero una con tintes sociales y políticos y es que la protagonista es una mujer racializada que ha visto como su vida ha sido trágicamente alterada en el momento en el que recibe el ataque de un grupo neonazi. A partir de ese momento, el personaje hará lo imposible por devolverles el dolor infligido.

El hecho de que en el centro dramático esté una cuestión como un crimen racista, hace que este trabajo gane algo de profundidad. Pero no antepone esa implicación al elaborar una narrativa verdaderamente entretenida. Víctor Santos consigue crear un relato que, a pesar de lo dicho, tiene un espíritu muy pulp de desventura trágica y de violencia desenfrenada.

El valenciano es un maestro en conseguir equilibrio entre la peripecia y los momentos más hondos. Con muy pocos detalles, además, obtiene personajes que despiertan la empatía del lector. De algún modo, se ha terminado caracterizando por un tipo de historias muy específico y concreto, con lo que la llegada de este proyecto demuestra una evolución que pasa por una depuración tanto argumental como formal.

Y es que esta obra exhibe una síntesis más que patente. La información está dosificada de tal modo que la obra se ha estructurado en dos tiempos, presente y futuro, que se retroalimentan. A pesar de que se ha conseguido atrapar al lector desde el primer momento, lo cierto es que este comienza algo perdido. Es a medida que avanza la narrativa cuando este averigua, a través de flashbacks, lo que hay realmente en juego. Es una manera arriesgada de contar este relato, pero se ha desarrollado con la habilidad suficiente como para hacer de ello una de sus fortalezas.

No es tan habitual ver una pieza de venganza femenina como la que aquí se pone encima de la mesa. Está desarrollada con tal visceralidad que convierte a todos los personajes que pueblan esta historia como unos sádicos con los que es difícil empatizar. No es así con las motivaciones que mueven a la protagonista y también ayuda que los antagonistas sean profundamente despreciables. Aun así, no parece buscar un juicio rápido y estereotipado.

Por el contrario, la mejor manera de entender esto es verla como una espiral de violencia que permite que el lector disfrute con lo que está pasando. Es una obra muy explícita y que, claramente, parece tener una aspiración de generar una cierta estética pop e icónica.  

No hay dibujante actual que consiga manejar la acción y deleitarse en ella de la misma manera en lo que lo hace Santos. Es un artista que consigue construir unas páginas muy visuales y que transmite una intensidad que recuerda al mejor Frank Miller. El tempo y la manera de crear la acción física es muy tan explícita como esterilizada.

A ello contribuye un acertado formato apaisado en el que el autor parece estar más que cómodo. Eso le permite llevar a cabo una narrativa gráfica distinta a la convencional que parece responder más a una manera de poner por encima la imagen a cualquier cosa. Las composiciones y las splash pages van a favor de ello. Eso provoca que se las haya ingeniado para mantenerse fiel a un ritmo muy ágil y directo.

A pesar de que la peripecia física es el corazón de esta obra, Santos ha plasmado momentos verdaderamente emotivos, con unos personajes verdaderamente expresivos. ES alguien que ha conseguido saber emplear una planificación acorde a lo que se ha buscado contar y despierta ciertas emociones en el lector. 

El tomo de Norma Editorial tiene un formato apaisado de características similares a los de Polar. Incluye una pequeña historia extra y algunos diseños del dibujante, además de una breve biografía de este.

Against Hope es una experiencia sangrienta de la que es muy difícil que el lector llegue a salir ileso. Este tipo de trabajos son los que realmente agarran y agitan al lector en todo momento Un éxtasis adrenalítico en el que no hay respiro. Puro Víctor Santos.