El duelo, la novela gráfica de Paula Cheshire que muestra cómo se enfrentó a la pérdida de su madre

La pérdida de un ser querido es un momento para el que nadie estamos preparados. Y es algo que, en algún momento, antes o después, todes debemos afrontar. El duelo es diferente para cada persona, y aunque teóricamente tiene unas fases estipuladas que profesionales médicos han investigado, los sentimientos de cada persona, las reacciones ante la pérdida, son tan variadas como número de personas somos en el mundo. Es por ello que no se suele hablar del duelo, al igual que de muchos otros temas que hasta no hace mucho se consideraban tabú.

Sin embargo, como ocurre siempre, el arte es una de las formas en que somos capaces de expresar ideas y discursos que, de otra forma, seríamos incapaces. Y eso es lo que hizo Paula Cheshire cuando se enfrentó a lo que había sido su duelo personal tras el fallecimiento de su madre, expresarse en forma de cómic. A partir de ese punto se creó su obra más personal hasta el momento, El duelo, una novela gráfica que ha salido al mercado de la mano de Fandogamia.

No es la primera vez que la editorial Fandogamia publica un cómic de temática social a través del ensayo. Un gran ejemplo de ello son los mangas de Kabi Nagata: Mi experiencia lesbiana con la soledad, Diario de intercambio (conmigo misma) y Acabé hecha un trapo huyendo de la realidad, que ya reseñamos en su momento en Sala de Peligro. Comentamos esto, antes de entrar a analizar el cómic en sí, porque creemos necesario mencionar algo que la editorial está haciendo muy bien. Y es añadir avisos de contenido, en este caso, este cómic contiene referencias a abuso de alcohol y medicamentos, trauma psicológico y muerte por enfermedad que podría afectar a algunes lectores. Aviso que hemos querido mantener en esta reseña por si quien está leyendo prefiere dejar de hacerlo.

Como comentábamos antes, El duelo cuenta la historia de Mari Carmen, madre de la autora, que falleció de cáncer de páncreas. Y cómo todas las vivencias junto a ella, y tras su pérdida, afectaron la vida y la salud mental de Paula Cheshire. El cómic está dedicado a Mari Carmen, a quien conocemos durante la lectura del primer episodio, a través de los ojos de su hija. Pero durante toda la obra aparecen recuerdos con los que se solidifica la imagen de una enfermera incansable, una madre y, en definitiva, una gran mujer que tuvo que sufrir una enfermedad mortal. Esto hace que les lectores entendamos mejor, y empaticemos más, con la autora.

Los siguientes episodios marcan lo que se conoce como fases del duelo: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Sin embargo, esto funciona únicamente como herramienta narrativa para la autora ya que, como ella misma explica en la obra, los sentimientos no llegan así de ordenados. Ni tampoco son fácilmente entendibles en el momento. El duelo muestra la evolución de Cheshire a nivel personal, sin ningún tipo de intención moralizante, ni tampoco en forma de sentencia. Es decir, en ningún momento afirma que ése sea el camino que hemos de recorrer. Todo lo contrario, la obra se esfuerza en demostrar que cada persona es diferente y se enfrenta a sus circunstancias como mejor puede. Y lo consigue a la perfección.

Para ello, la autora utiliza una narrativa y un estilo de dibujo que ayudan a leer sobre temas, en teoría, tan poco cercanos o fáciles. El dibujo de Cheshire, como puede verse en las imágenes adjuntas a esta reseña, es de línea sencilla y amable. Con formas redondeadas, e incluso con un punto de humor que no cabría esperar. Pero precisamente eso es lo que hace que podamos seguir leyendo. Como ocurre con los mangas de Kabi Nagata, el apartado gráfico y la narrativa de este cómic consiguen hacernos empatizar con los personajes, entender sus circunstancias y reacciones sin dejar de leer porque el dibujo es mucho más amable que lo que está ocurriendo. Esta dualidad hace que estos cómics ensayo lleguen a un público más amplio. Si, por el contrario, el apartado gráfico fuera cercano al estilo fotorealista, sería mucho más complicado para les lectores continuar leyendo.

Antes hemos comentado brevemente el formato de la obra, su edición, y el gran trabajo que está haciendo Fandogamia añadiendo los avisos de contenido. Además de eso, la editorial ha apostado por un tamaño A5 en tapa blanda, a color, por un precio de doce euros. Haciendo muy atractiva su compra, ya que, no sólo apuesta por temas interesantes y necesarios, sino también por precios asequibles. Todo un acierto para una obra tan necesaria como ésta.

Paula Chesire es una artista a la que, a partir de ahora, no podemos perder de vista. Si bien sus próximas obras se van a alejar de la temática más personal, en El duelo se ha abierto en canal y nos ha dejado ser testigos de su duelo y sus momentos más personales, esos que normalmente no queremos que nadie vea. Y ella lo ha hecho por una sencilla razón, cuando estaba pasando por ello no encontró ningún referente y se sintió muy sola. Ahora, gracias a ella, existe una obra en la que, si bien no se da respuesta a la eterna pregunta de ¿qué ocurre cuando alguien muere? por lo menos sí que tenemos una obra que nos muestra que es normal la vorágine de sentimientos que se nos vienen encima. Por ello, desde Sala de Peligro no podemos hacer otra cosa que recomendar este cómic y agradecer a su autora su enorme generosidad.